Baptiste Tracol, sobrino nieto del Beato Gabriel Longueville, llegó desde Francia junto a sus padres para participar de las celebraciones por los 50 años del martirio de Enrique, Carlos, Wenceslao y de su tío abuelo Gabriel Longueville.

Desde Francia, sacerdotes, un obispo y familia del Beato Gabriel Longueville se hicieron presentes para participar de las distintas celebraciones por los 50 años de su martirio. Entre ellos, dialogamos en la Ermita de Mons. Angelelli en el Paraje El Buen Pastor, con Baptiste Tracol, un joven sobrino nieto del Beato Gabriel Longueville.
“Han venido mis padres. Mi papá es sobrino de Gabriel, hijo de su hermana, y junto con mi mamá llegamos desde Francia para compartir con la gente de La Rioja este aniversario tan especial”, contó Baptiste.
Al compartir cómo están viviendo esta celebración en La Rioja, expresó con alegría: “Muy bien, con mucha alegría. La amistad y la fraternidad que hemos encontrado hoy nos llenan de felicidad. Había mucha gente reunida y, de verdad, estamos muy contentos de poder compartir este momento con ustedes”.
La memoria de Gabriel también permanece viva en Francia, especialmente en Étables, el pueblo donde nació. Allí, según relató Baptiste, también se realizó una celebración el pasado 18 de julio: “Se organizó una caminata y se honró su memoria junto a la comunidad parroquial”.
“La presencia de Gabriel es muy fuerte y viva en Francia; su recuerdo sigue inspirando a muchos”, afirmó.
A 50 años del martirio, el testimonio de Gabriel continúa siendo una referencia para su familia y para las comunidades que mantienen viva su memoria. Consultado sobre el mensaje que quisiera transmitir especialmente a los jóvenes de la Diócesis de La Rioja, Baptiste señaló:
“Creo que Gabriel nos enseñó a vivir la felicidad en Jesús. Esa alegría debemos compartirla en amistad, con toda la gente que encontremos cada día”.
Y agregó: “Estamos llamados a dar vida en todo momento, a irradiar la esperanza que nace del Evangelio y a ser testigos de Cristo en nuestras comunidades”.
La presencia de Baptiste y de sus padres en La Rioja permitió renovar, una vez más, los lazos que unen a la comunidad riojana con la tierra natal del Beato Gabriel Longueville.
Gracias a Baptiste y familia por compartir este testimonio y por acompañar a nuestra diócesis en esta celebración de los 50 años del martirio de los Beatos Mártires.










