Bajo el lema «Siguiendo sus huellas queremos ser una Iglesia orante, fraterna y misionera», la comunidad de Ulapes vivió cuatro jornadas de profunda comunión y misión durante la visita pastoral del obispo diocesano, monseñor Dante Gustavo Braida, junto a la imagen de San Nicolás de Bari y las reliquias de los Beatos Mártires Riojanos.
El inicio del itinerario (17 de septiembre) coincidió con el aniversario de fundación de la ciudad de Ulapes. Tras el rito de recepción formal en el templo parroquial Virgen del Rosario y la bienvenida de la comunidad, el obispo dio comienzo a un intenso recorrido marcado por la escucha y el acompañamiento.
Durante los primeros días, la peregrinación recorrió la totalidad de los establecimientos educativos de la localidad —jardines de infantes, escuelas primarias, colegios secundarios, agrotécnicos, el Profesorado y la delegación de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR)—, donde monseñor Braida compartió momentos de diálogo, oración y bendición con estudiantes, docentes y directivos.
La dimensión institucional y social de la visita se concretó mediante encuentros de trabajo y oración en el Honorable Concejo Deliberante, la Municipalidad de General San Martín —encabezada por el intendente Prof. César Uriel Vargas—, el Hospital «Dr. Diego Catalán» y la Comisaría Policial. Asimismo, el obispo mantuvo reuniones con las áreas de gestión económica y el Consejo Pastoral Parroquial para acompañar el caminar organizativo de la comunidad.
El momento de mayor significación comunitaria tuvo lugar frente a la Escuela N° 27 con la celebración del tradicional Tinkunaco. La imagen de San Nicolás de Bari —acompañada por los niños y jóvenes de catequesis— se encontró con la del Divino Niño Alcalde, trasladada desde la Intendencia junto a las autoridades municipales.
Tras la realización de las tres genuflexiones de estilo, la entrega simbólica de las llaves del pueblo y el obsequio de la Biblia al intendente, la columna de fieles marchó en procesión hacia el centro de la Plaza Virgen del Rosario. Allí, con la presencia de la sagrada imagen de la patrona parroquial, monseñor Braida presidió la Santa Misa concelebrada junto al párroco Gonzalo Llorente.
La misión extendió su alcance hacia las comunidades rurales del departamento. En su recorrido por Pozo de Piedra (El Buen Retiro), La Lomita, Puesto Dichoso, La Represa y la Capilla Santa Rita, el obispo celebró la Santa Misa en la Escuela N° 226, bendijo obras comunitarias y compartió la vida cotidiana de los pobladores.
Durante la tarde y la noche, la peregrinación se adentró en el extremo sur del departamento, visitando a familias dispersas en Agua de Abajo, La Porfía y Las Salinas para administrar los sacramentos de la comunión y la unción de los enfermos.
El itinerario incluyó además encuentros con los Servidores de María, referentes del Programa Emaús, Cáritas Parroquial y centros de adultos mayores. Asimismo, el prelado recorrió las instalaciones del Polideportivo Municipal, la cancha del Club San Martín y ascendió al Cerro de la Cruz para impartir la bendición sobre todo el pueblo de Ulapes.
La visita pastoral concluyó con la Misa dominical en el templo parroquial. En la celebración de clausura, la comunidad expresó su agradecimiento por la cercanía y el acompañamiento del pastor diocesano, renovando el compromiso de seguir consolidando una Iglesia viva, orante y misionera en cada rincón del departamento.






















