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Llenar los vacíos con bondad | Mensaje del Cardenal Rossi al Congreso de Adicciones

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Videomensaje del cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, dirigido a los participantes del 2° Congreso Arquidiocesano de Adicciones realizado en la capital cordobesa en Argentina, organizado por la Universidad Católica de Córdoba, la Pastoral de Adicciones Arquidiocesana, Caritas Córdoba, la Familia Grande Hogar de Cristo y la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia.

Queridos participantes de este segundo Congreso Arquidiocesano de la Pastoral de Adicciones aquí en Córdoba.
Primero saludarlos, agradecerles, el poder acompañarlos pidiéndoles disculpas de no poder hacerlo presencialmente, porque me toca estar en Roma en lo que se llama el consistorio, que es una reunión convocada por el Papa León XIV. Eso es lo que impide que pueda acompañarlos, pero de corazón allí estaré y ahí estoy.
Pero pensaba un poco que, cuando el Papa León toca este tema de adicciones, enuncia cinco puntitos que para ustedes no son novedad. Quizá lo que diga no hace más que reforzar o confirmar lo que es la misión y el trabajo de ustedes. Son cinco puntitos que les propongo.

1. * *Educación para la libertad
Lo primero es educación para la libertad, es decir: no basta con prohibir, hay que educar, o sea, ayudar a los jóvenes y —a veces— no a los tan jóvenes, ¿no?
Hablemos de jóvenes a descubrir el valor de la vida y elegir el bien en un mundo que tiene por lema —casi diría— que todo está permitido, ¿no?
Es decir, el Papa hace un llamamiento para que la educación no se limite a transmitir información, sino que forme la conciencia, precisamente esa libertad interior y no la ausencia de normas.
Lo contrario de la esclavitud: ir gestando esa libertad interior y no el quedar aferrado a las normas.

2. Acompañar con presencia y escucha
El Segundo punto es acompañar con presencia y con escucha, que no huyamos del sufrimiento de los jóvenes, del de cada uno de ellos.
Cada uno de los jóvenes clama por ayuda, por un sentido a su vida.
A veces no lo hace directamente, pero ustedes saben muy bien —mejor que yo— que en el fondo de cada uno de ellos hay un hay un clamor.
El tratamiento de las adicciones, por lo tanto, no comienza con la moralización sino que comienza con la presencia, una presencia afectiva, una presencia efectiva.
Se necesita un acompañamiento atento y solidario, un acompañamiento que no juzgue sino que anime, inspire al esfuerzo espiritual, al esfuerzo moral final, a los pasos que ellos tienen que dar.

3. Reforzar la autoestima
El Tercer puntito es reforzar la autoestima, es decir: sin raíces fuertes cualquier viento nos arrastra.
La baja autoestima, la inestabilidad emocional, son un terreno fértil para todo tipo de adicciones, como ustedes bien lo saben.
El desafío es ayudar a los jóvenes a desarrollar una autoestima sana para que se sientan necesarios, para que se sientan amados, independientemente del número de “me gusta” que tengan.

4. Llenar el vacío con bondad
El cuarto punto es llenar el vacío con bondad. O sea: las prohibiciones, decimos, nunca son suficientes si no hay alternativas.
Por eso el desafío es la necesidad de crear espacios reales de desarrollo,
trabajo, deporte, educación, espiritualidad.
Un poco lo que ustedes con mucha fuerza ofrecen.
Esa es la forma de prevenir las adicciones al ofrecer a los jóvenes oportunidades reales de acción, les enseñamos a elegir la vida, no la ilusión, sino las cosas reales.
La cura definitiva para la adicción no reside en la soledad, sino en las relaciones.
El Papa anima a crear una cultura que se oponga al egoísmo y a la lógica del beneficio y que se abra al otro, especialmente al débil, al perdido; precisamente a la comunidad y no a la rivalidad. Ese es el espacio donde se produce la verdadera curación.

5. Fundamento espiritual
León XIV, finalmente, recuerda que ninguna terapia será eficaz si carece de un fundamento espiritual. O sea: la libertad no consiste en la ausencia de restricciones, sino en la capacidad de elegir bien. Y es bueno esto.
Todo ser humano, incluso el más esclavizado, es capaz de transformarse. Esto tiene que estar muy, muy metido en nuestro corazón. Tenemos que ayudarlos, tenemos que creer que pueden cambiar. Si no, sería irracional, estaríamos traicionándolos a ellos y a nosotros mismos también. No tendría sentido cada gesto nuestro.
Estos puntitos creo que pueden ayudar. No les digo nada que ustedes no sepan y que no hayan experimentado, sobre todo en su accionar.

Vocación de sanadores, cuidadores de dolientes
Y renuevo lo que les dije el año pasado: Gracias por su misión y su vocación de sanadores, es decir, hombres y mujeres que cuidan de los dolientes.
Dice por allí Elio Aprile* “que nos duela un poco el dolor de los dolidos”:
“Hombres y mujeres que se acercan a los que sufren,
que calman con sus manos,
que consuelan con su palabra,
que curan con su ciencia.
Entre ustedes, voluntarios, estudiosos incansables,
profesionales compasivos, observadores atentos,
generosos en el esfuerzo y austeros en la demanda.
Hombres y mujeres de ciencia
que se detienen sin miedo frente al mal
que lo estudian, que lo analizan,
que lo diagnostican, que proponen remedio.
Hombres y mujeres sin horario para la fragilidad humana.
Hombres y mujeres que se enfrentan cada día, al final inevitable,
que pueden mirar de cara a la muerte
y mantener la confianza en que esta no será la última palabra.
Sanadores a quienes podemos mirar a los ojos
en nuestras horas de angustia
y encontrar en sus pupilas
al hermano que refleja el rostro misericordioso de Dios”.

Queridos participantes, desde ya muchas gracias y el deseo de que estos días sean, primero, de compartir. Yo creo que el compartir una misión —por momentos— tan dura, por momentos seguramente también tan ingrata, porque a veces los resultados no siempre son tal cual como lo deseamos. Muchas veces ahí hay cosas que no nos salen o que las respuestas de los demás no son las que uno hubiera deseado.
Muchas veces las recaídas… en fin, todo ese mundo que exige mucho, mucho amor, también mucha paciencia, mucha, mucho confiar en que vale la pena, saber que en cada uno de nuestros jóvenes va el corazón, uno solo de ellos, ya merece, ya vale todo, todo lo que se hace.
Que sean días lindos, de comunidad, de compartir y de formarse, de compartir ideas, de ver un poco las cosas que hacen los demás, que nos pueden hacer bien en nuestra misión para que Dios lo bendiga.
Los encomiendo desde aquí.
Será hasta la vuelta o cuando Dios nos quiera juntar por algún lado.
Que Dios los bendiga. Gracias.
25 de junio de 2026

* Elio Aprile, nacido en Italia y radicado en Argentina a la edad de 11 años, fue un político que ejerció como intendente del partido de General Pueyrredón, provincia de Buenos Aires.