En una multitudinaria muestra de fe y devoción popular, las calles de la capital riojana volvieron a vestirse de fiesta para la realización de la 108° Peregrinación de San Francisco Solano a Las Padercitas. Allí, en el lugar que evoca el encuentro de culturas y la mediación del santo misionero, el obispo diocesano, monseñor Dante Braida, presidió la Eucaristía y brindó una homilía centrada en la fe, la paz comunitaria y el compromiso con los más necesitados.
Braida destacó que San Francisco Solano es un ejemplo de «fe y amor incondicional en Jesús, de pobreza, desprendimiento y opción por los más pobres», e inscribió su figura en el contexto del tricentenario de su canonización (1726–2026).
Homilía del obispo Dante Braida:
Queridos peregrinos:
Hemos llegado hasta aquí luego de recorrer las calles de la ciudad desde el templo San Francisco hasta esta iglesia de Las Padercitas que nos evoca a San Francisco Solano y el lugar donde sucedió el Tinkunaco. A lo largo del camino, al pasar la Imagen, se fueron sumando peregrinos para caminar junto a este gran misionero de la Iglesia: San Francisco Solano.
Él fue santo siguiendo las huellas de Jesús siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís: ejemplo de fe y amor incondicional en Jesús, ejemplo de pobreza y desprendimiento, ejemplo de vida fraterna y opción por los más pobres. Hoy cada uno de nosotros está llamado a vivir en santidad en un vínculo fuerte con Dios y en una búsqueda de vivir el evangelio en los compromisos que cada uno tiene en la Iglesia y la sociedad.
1. En el Evangelio hemos contemplado a Jesús que, luego de multiplicar los panes, envía los apóstoles por el lago a la otra orilla y él se va a orar solo a la montaña. Luego de despedir a la multitud y de haber trabajado toda la jornada va a estar a solas con su Padre. Jesús también buscaba momentos de soledad para estar con los discípulos, y formarlos de modo particular para la vida fraterna y para la misión.
El Superior General de los Hermanos Menores, en una carta que ha dado a la Orden con motivo de los 300 años de la canonización de San Francisco Solano (1726-2026)¹, dice que en él la misión es el fruto de una vida llena de Evangelio vivida antes de partir a América. Nacido en España en 1549, su misión fue un deseo madurado durante veinte años de vida religiosa, marcados por el estudio, la oración, compromiso con la vida fraterna y el servicio durante una epidemia.
Queridos hermanos, también para nosotros el silencio, la oración, es fundamental para fortalecer el vínculo con Dios y dejar que Él transforme nuestros corazones con su Palabra y con su Presencia. También es necesario formarnos como cristianos para llevar adelante la misión que a cada uno Dios nos ha encomendado y crecer en la capacidad de vivir con otros, de compartir la vida de modo fraterno con los demás.
2. Cuando venimos caminando a Las Padercitas, luego de hacer cincuenta o sesenta cuadras sentimos el cansancio, también venimos en subida. Los discípulos en la barca van también con viento en contra, padecen una tormenta, y les cuesta avanzar. Se cansan. Jesús no está con ellos al inicio. En este sentido, bien podemos comparar la escena de la barca sacudida, castigada por las olas y con viento en contra, con alguna situación de nuestra vida personal o familiar. Es decir, la noche, la tormenta, el viento en contra y la ausencia de Jesús nos invitan a pensar en esos momentos difíciles donde el miedo, la angustia y la desesperación se apoderan de nosotros; y en los cuales intentamos rezar, pero nos cuesta. Son los momentos de prueba para nuestra fe, donde vacilamos y parece que nos hundimos.
Pero es justo en medio de la oscuridad de la noche y la fuerza de la tormenta cuando el Señor se hace sentir en nuestra vida y nos devuelve la calma con su palabra poderosa: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. San Francisco Solano también atravesó muchas dificultades en su servicio misionero, recordándonos que la vida evangélica pide una entrega que va más allá de los cálculos.
Un ejemplo lo tenemos en el Tinkunaco, en lo vivido aquí, cuando tiene que mediar la paz entre españoles y diaguitas. Él arriesga su vida para que los pueblos originarios y los españoles comprendan lo valioso de la paz y la importancia de la convivencia en el respeto a la vida de cada uno. Al ir al encuentro de los aborígenes en esta zona de la quebrada, arriesga su vida, se encomienda a Dios, lleva su violín y la imagen del Niño Jesús Alcalde. Era una gran tormenta que enfrentaba y seguramente no sabía el resultado de la misión. Sí sabía que Dios es un Dios de todos y ama la vida de todos los seres humanos. Y sabía que Dios no quiere las guerras, la violencia, los enfrentamientos que matan, no quiere las grietas que dividen.
Dios quiere la hermandad y para ello envió a su Hijo para que sembrara el amor y sanara los corazones de odio y rencor. Luego envía a discípulos como San Francisco Solano que expresan claramente esa vida fraterna, fruto de un camino de oración y convivencia con otros en el que fue formado.
Queridos hermanos: también en nuestras vidas, en nuestras familias y comunidades hay dificultades, problemas que nos dan miedo. Allí tenemos, como los discípulos, invocar a Jesús y darle lugar, recibirlo en nuestra barca, en nuestra vida. Escuchar su voz que también a nosotros nos dice: “¡Ánimo, soy yo, no temas!”. Si hoy estás aquí porque algo te atormenta, si peregrinaste porque tenés algún problema o lo tiene algún familiar o alguna persona querida dale lugar en tu corazón a Jesús y escuchá estas palabras que también son para vos: “¡Ánimo, soy yo, no temas!”.
3. Los discípulos en la barca no van solos, van juntos. Y juntos le dan lugar a Jesús. Reconocen que tienen que salvarse juntos. Y juntos le dan lugar a Jesús. San Francisco Solano percibió que en el mundo todos los hombres tienen la misma dignidad y merecen la salvación que trae Jesús. Por eso se lanza a la misión para que muchos lo conozcan y sean liberados de sus tormentos y sean felices.
Para eso buscó ponerse en el lugar del otro y, por ejemplo, aprender a hablar su propia lengua y comprender sus costumbres. Usa la música para llegar al corazón de los demás permitiendo que ella deshiciera la hostilidad y abriera un espacio de encuentro antes de la palabra. O sea, en su misión reconoce la dignidad del interlocutor y busca su bien. Mucho más si esa persona o pueblo están en dificultades².
Esto es algo vital para vivir la fe cristiana hoy día. Escuchar a las periferias y a quien padece necesidad, escuchar y ponernos en el lugar del que sufre y necesita una mano porque le falta alimento, o trabajo, o tiene algún problema familiar, o no puede con su vida porque está solo y de pronto cayó en alguna adicción.
También escuchar la voz del que piensa distinto, pero quiere aportar algo para el bien común. Todas estas escuchas y compromisos requieren un despojo de nosotros mismos y darle más lugar a Dios que puede hacer nuevas todas las cosas, mejorarlas, y darle lugar a los demás, para caminar juntos y juntos trabajar por una Rioja mejor. Nuestra vida tiene sentido cuando la ponemos al servicio de los demás, cuando la arriesgamos para ayudar en los conflictos.
4. Vivimos estas fiestas en el marco de los 50 años de los martirios de mons. Angelelli y sus compañeros. Muchas veces él presidió la misa en este lugar. En el año 74 dijo a los peregrinos contemplando el encuentro de San Francisco Solano y el Niño Alcalde: “Hoy, aquí, en Las Padercitas, sentimos la necesidad de llamarnos hermanos y de darnos un abrazo de reconciliación y de paz. Pero este abrazo no puede ser fingido ni cerrando los ojos a todas las cosas que nos separan. En el corazón de cada mujer y de cada hombre; en cada hogar; en cada barrio y en cada ciudad y pueblo de nuestra Rioja debe hoy renacer la necesidad de seguir trabajando ese TINKUNACO que hace cuatro siglos se comenzó, aquí en Las Padercitas con la proclamación del Evangelio por San Francisco Solano. Pero no construiremos el ENCUENTRO anunciado e iniciado por San Francisco Solano si lo pretendemos construir con criterios mezquinos y sectarios; con resentimientos y ambiciones personales, egoísmos; con la postergación de la juventud y de los pobres; con la calumnia y la injuria; con el silencio ante las reales necesidades y problemas de nuestro pueblo.”
5. Que poniendo los ojos fijos en Jesús, Divino Niño Alcalde, y con el ejemplo de San Francisco de Asís, San Francisco Solano y los beatos Mártires Riojanos, podamos dejar que Dios en este día nos llene de alegría y esperanza para vivir nuestra misión con compromiso y responsabilidad.
Así sea.
Obispo Dante Braida. La Rioja, 9 de agosto de 2026





















