Inicio Iglesia 1-Iglesia en La Rioja Jubileo de los mártires riojanos: voces de fe y esperanza en el...

Jubileo de los mártires riojanos: voces de fe y esperanza en el trabajo comunitario

0
58

Para quienes participan activamente de la vida diocesana, el Jubileo no representa solamente la conmemoración de un acontecimiento histórico: es una oportunidad para renovar la fe, actualizar la memoria de los mártires y asumir el compromiso de continuar caminando junto al pueblo.

Desde la catequesis, la Pastoral Social y Casa Angelelli, distintas voces compartieron cómo viven esta celebración y de qué manera el legado de monseñor Angelelli y sus compañeros mártires continúa iluminando la misión de la Iglesia riojana.

María José,  Pastoral de Catequesis 

—¿cómo estás viviendo esta celebración jubilar? —Estoy muy feliz y muy contenta, sobre todo por poder representar a la Pastoral de Catequesis y venir acompañada por los catequistas de toda la Diócesis. Somos quienes, desde la infancia, acompañamos a las personas en su camino hacia el encuentro con Jesús. Por eso vivimos esta celebración con mucha alegría.

También tiene un significado especial porque monseñor Angelelli fue el primer director de la Junta de Catequesis de la provincia de Córdoba. Desde entonces estuvo siempre muy vinculado con la catequesis y con la tarea de acompañar la fe de las comunidades.

—¿Cómo fueron incorporando la memoria de los mártires en los encuentros de catequesis? —Venimos trabajando esta memoria desde Semana Santa. Realizamos, por ejemplo, un vía crucis de los catequistas junto con los beatos mártires. Después se fueron preparando diferentes materiales y cada encuentro de catequesis tuvo una impronta relacionada con los mártires.

Además, en el Día del Catequista entregaremos un material, a modo de subsidio, para continuar trabajando su vida, su mensaje y su testimonio. Los mártires están siempre presentes en nuestra misión catequística.

Herminia Vega, integrante de la Pastoral Social, recordó los primeros años en los que pequeños grupos se reunían para mantener viva la memoria de monseñor Angelelli. Hoy, al contemplar la multitud reunida en la ermita, reconoce los frutos de una historia sostenida por la fe, la perseverancia y el compromiso comunitario.

—¿Cómo vivís esta gran celebración después de tantos años de caminar junto a la memoria de monseñor Angelelli? —Es una gran emoción. Nos emocionamos mucho porque quienes venimos acompañando la causa de monseñor Angelelli y sus compañeros desde hace muchos años recordamos cómo fueron aquellos comienzos. Cuando yo era muy joven, éramos cuatro o cinco personas reunidas debajo de un árbol, a la orilla de la ruta. Hoy, ver todo esto actualiza nuestra memoria, nos sostiene en la esperanza y nos confirma que la huella y el mensaje evangélico de monseñor Angelelli y de sus compañeros están dando frutos.

Al mismo tiempo, esa memoria nos desafía a construir un futuro en el que el Reino de Dios se haga presente en la justicia y en la paz para todos y todas.

—Desde la Pastoral Social, ¿cuáles son las situaciones que más preocupan y desafían actualmente a la Iglesia? —Lo más doloroso de este tiempo es la gran vulneración que sufre la mayoría de las personas, especialmente los jóvenes, los niños, las niñas y los adultos mayores.

Es una situación que debemos asumir. Desde nuestra Iglesia tenemos que llevar un mensaje de encuentro, fraternidad y diálogo. Pero también debemos actuar en el marco de la denuncia de las situaciones de injusticia y del anuncio de nuevas posibilidades y proyectos.

La vida digna, que es lo que monseñor Angelelli predicaba, debe ser para todos y para todas. En la vida cotidiana vemos las consecuencias de la distribución desigual de los recursos, el saqueo de los bienes naturales, el debilitamiento de las políticas públicas y la ausencia del Estado en muchas realidades. Todo eso puede hacernos creer que no existen posibilidades de salida. Sin embargo, desde nuestra Iglesia local debemos anunciar que sí es posible encontrar nuevos caminos.

La celebración también contó con la presencia del padre Federico y de Virginia, psicóloga e integrante del equipo de Casa Angelelli. Esta obra desarrolla su misión en el barrio 20 de Mayo, en el Hogar Cristo Wenceslao Pedernera, acompañando principalmente a jóvenes y familias atravesadas por situaciones de vulnerabilidad y consumos problemáticos.

—Padre Federico, ¿cómo están viviendo este momento jubilar? —Estamos muy conmovidos, alegres y felices de poder celebrar, junto con todo el pueblo riojano y con quienes llegaron desde otros lugares, esta fiesta de la vida sembrada por los mártires. Para nosotros, su testimonio es un motor que nos impulsa a seguir andando, a continuar caminando y a vencer aquello que limita la libertad.

—Virginia, ¿en qué consiste el trabajo que realizan desde el Hogar Cristo Wenceslao Pedernera? —En el Hogar acompañamos la vida, la vida como viene. Somos un equipo muy lindo y creemos que lo más importante es recibir a las personas, acompañarlas y amarlas, como lo hizo Angelelli y como lo hizo Wenceslao con nosotros. Estamos muy felices de participar de esta celebración y de encontrarnos como comunidad.

—¿Qué mensaje quisieras transmitir especialmente a los jóvenes? —Que se acerquen. Siempre los vamos a recibir y siempre habrá alguien dispuesto a acompañarlos y amarlas. Queremos transmitirles que siempre existe una salida frente a cualquier situación de vulnerabilidad.

Desde su ministerio sacerdotal y su tarea en Casa Angelelli, el padre Federico señaló dos rasgos del obispo mártir que continúan interpelándolo especialmente:

“De monseñor Angelelli me interpela, por un lado, su ternura y su confianza en los valores de Dios presentes en el pueblo sencillo. También me interpela su valentía para quedarse cuando todo se puso difícil, y su profundo amor”.

Estas palabras sintetizan una espiritualidad marcada por la cercanía, la confianza en el pueblo y la decisión de permanecer junto a quienes más necesitan acompañamiento.

Los testimonios recogidos durante el Jubileo muestran que la memoria de los mártires riojanos continúa presente en la vida cotidiana de la Diócesis. Está presente en los catequistas que acompañan a niños, jóvenes y adultos hacia el encuentro con Jesús; en la Pastoral Social que denuncia las injusticias y anuncia caminos de dignidad; y en Casa Angelelli, donde cada persona es recibida, acompañada y amada.

Servicio y atención de Casa Angelelli

Lugar: Barrio 20 de Mayo, junto al Centro Vecinal.

  • Atención a jóvenes (18 a 35 años): Lunes, miércoles y viernes, de 18:00 a 21:00 hs.

  • Acompañamiento a familias: Miércoles, de 20:00 a 22:00 hs. (destinado a quienes tienen un ser querido atravesando situaciones de consumo problemático).

Cincuenta años después, la vida entregada de monseñor Enrique Angelelli sigue dando frutos. Su testimonio invita a caminar con el pueblo, escuchar sus clamores, sostener la esperanza y trabajar para que la justicia, la fraternidad y la paz lleguen a todos y a todas.