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Homilía Monseñor Braida | Misa en acción de gracias por los mártires Carlos y Gabriel

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En la Catedral de La Rioja en la mañana del 19 de julio de 2026 el Obispo, Padre Dante Braida. presidió la Misa en acción de gracias por la entrega de Carlos Murias y Gabriel Longuevlle hace 50 años

 Evangelio de Mateo 13, 24-30:El trigo y la Cizaña

Jesús vino a poner de manifiesto o en qué consiste el nuevo modo de vivir que Él nos vino a enseñar para que nuestra vida sea plena y sea feliz.

En este caso, se usa esta comparación teniendo en cuenta que la realidad que experimentamos muchas veces en la vida, cómo el mal trata de desviarnos de un buen camino, cómo el mal afecta nuestra vida y la perturba de tantas maneras. Y usa esta comparación de esta semilla buena que siembra el sembrador. Sin embargo, pronto junto a esta semilla crece la llamada cizaña, cuando crece es muy parecida o muy parecidas en el tiempo de crecimiento, Y ante esta amenaza de arrancar la cizaña y que se pierda el trigo, Jesús dice, no, no, no, dejen que crezcan juntas y que al final vendrá esa separación. Por eso, que crezcan juntos significa que también nosotros en el camino de la vida tenemos que hacer opciones.

¿Qué cultivamos? ¿La cizaña o el trigo? Si cultivamos el trigo, las espigas van a tener fuerza y se van a destacar por encima de la cizaña y uno va a poder también distinguirlas. Por lo tanto, cuando Jesús explica esta parábola, Él dice que siembra la semilla, es el hijo del hombre. El campo es el mundo donde uno vive las buenas semillas son las que pertenecen al reino y las cizañas son las que pertenecen al maligno y el enemigo que las siembra es el demonio, la cosecha es el final del mundo y los cosechadores son los ángeles. Por lo tanto cada uno de nosotros cuando fue bautizado Dios mismo viene a vivir en nosotros Él está en cada uno de nosotros y también vive entre nosotros cuando dos o tres se reúnen en su nombre, como hoy no dudamos de que Él está aquí entre nosotros por lo tanto la semilla, la mejor semilla del mundo habita en nosotros la tarea nuestra es cómo hacer que nuestro corazón sea tierra fértil dócil y quitar aquellas resistencias que impiden que la palabra dé frutos en nosotros.

Por eso quizás un primer punto en nuestra vida sea darle lugar a la palabra, darle lugar a Dios cada día de nuestra vida en esos tiempos de oración que todo creyente tiene que tener en el día y eso es un primer modo concreto de darle lugar a que el trigo crezca en nuestros corazones. Poder preguntarnos cómo está nuestra vida de oración, qué tiempo le dedicamos a Dios en lo cotidiano, qué lugar le damos a la lectura de la palabra, qué lugar le damos al silencio, ese silencio que permite que todo lo que hay en el corazón pueda fluir delante de Dios y pueda también ceder esas resistencias que impiden a que Dios realice su obra. Estar en la presencia de Dios cada día es un modo concreto de cultivar la buena semilla del trigo y para eso tenemos que estar en la presencia de Dios como algo exclusivo pero cuando una persona está expuesta al sol después se nota en la cara que uno se ha quemado y aunque no uno no haya visto a esa persona que estuvo en el sol cuando ve el rostro quemado y dice, ah, estuviste en el sol por lo tanto, cuando uno está delante de Dios en su presencia Dios también va transformando nuestro interior y eso después se expresa en nuestra vida cotidiana aún sin quererlo por eso, algo que tenemos que garantizar en nuestra vida diaria es ese encuentro, cara a cara con el Señor poder venir al Santísimo gustar un rato de su presencia en varias capillas que tienen la adoración perpetua, adoración durante el día.Qué bueno cuando nos organizamos una salida que pueda también estar presente en este encuentro con el Señor y la vida eucarística-

Esta misa del día domingo es muy importante para poder cultivar la buena semilla que hay en nuestro corazón y la cultivamos juntos, aquí estamos todos, familias, jóvenes, adultos, ancianos, juntos estamos dándole lugar a este Dios que quiere realizar su obra en nosotros.

Y con Dios también nos encontramos cada vez que brindamos algún servicio a los demás, cuando llevamos adelante nuestra misión en cada día. Si somos conscientes de que Dios habita en cada hermano, cada vez que nos encontramos con alguien estamos recibiendo algo de Dios. Porque cada uno de nosotros tiene algo único que Dios expresa como algo propio. Por lo tanto, cada vez que yo escucho a alguien atentamente, puedo percibir algo que Dios me está diciendo a través de esa persona, de su carisma, de lo que Él quiere brindarnos. Y eso también cultiva en nosotros la buena semilla. Por eso el vínculo con otros también enriquece nuestra vida. y cada vez que brindamos un servicio o lo que nos toca hacer cada día como tarea, como profesión como misión, como oficio cuando uno lo hace con amor y con espíritu de servicio está también cultivando esa buena semilla que hay en nuestro corazón, por eso vivir la vida como misión realizar lo que cada día nos toca como expresión de la vocación que Dios nos da es un modo de cultivar la semilla que tiene todos sus talentos que Dios quiere en cada uno de nosotros.

Nuestra vida tiene sentido y es valiosa y vale las 24 horas del día. Y en esas 24 horas podemos cultivar esta buena semilla. El servicio, el ayudar al otro, el vivir la vida como vocación, cultiva esta buena semilla y al mismo tiempo alienta a que otros puedan sumarse y poder enamorarse del camino del Evangelio porque nuestra vida también crece o la buena semilla crece en nosotros cuando contagiamos a otros el deseo de vivir el Evangelio o cuando despertamos en otros el deseo de seguir a Jesús.

Eso hace que nuestra vida sea misionera y que podamos ayudar a otros como Dios nos ayuda de muchas maneras a nosotros. Qué bueno que pensemos que cada persona con la cual nos encontramos es destinatario de la misión que yo tengo que llevar adelante dando testimonio del Evangelio a veces sin palabras, la misma manera de vivir uno puede transmitir el Evangelio

Ayer que celebramos el día de Carlos y Gabriel en Chamical. Gabriel un sacerdote que nace en Francia y que crece en una familia los padres carpinteros en zona rural despierta su vocación y adentro de su vocación recibe el llamado a ir de misión y finalmente llega aquí a La Rioja y su vida transcurrió en la zona de Chalical los últimos 5 años hasta que la muerte lo encontró en ese asesinato que ocurrió el 18 de julio del 76 y lo que la gente lo recuerda es como sacerdote cercano alguien que visitaba las casas y que estaba atento a las necesidades de la gente y ayudaba a que cada uno pueda también ser protagonista de su crecimiento y de su desarrollo. Por lo tanto, esta certeza de que su vida era un testimonio para los demás.

Ayer nos visitó una sobrina de él, miren lo que es el misterio, eran cinco hermanos y quedaba vivo una quedaba vivo que era la mamá de la señora que vino y justo ayer falleció en Francia la única hermana que quedaba del padre Gabriel que vino así que bonitos estaban aquí conmemorándolo al tío pero bueno, también recordando cómo fue su vida de familia y lo que significaba el testimonio de Gabriel para su vida familiar, lo que le inspiraba entonces esto también nos habla como el testimonio inspira la vida de los demás.

Estaba también una hermana de Carlos Murias, Carlos Murias murió a los 30 años, y tres hermanas que viven todavía, las tres son mayores y vino una de ellas. También contaba como era Carlitos en su adolescencia, en su niñez, con lo inquieto que era, lo libre y uno dice como Dios va sembrando las buenas semillas, después termina dando testimonio hasta el martirio, en la vida cotidiana en la familia, con un montón de problemas que tenían y con un montón de cosas lindas que también tenía la familia, y allí fue forjando su vida, hasta que tiene la certeza de que tiene que ser fraile franciscano, y que tiene que ser sacerdote. A él también le impactó mucho el testimonio, como en Gabriel, de Monseñor Angelelli y cómo él vivía la vocación cristiana, ser pastor, ser cercano a su pueblo, animando distintas circunstancias. Entonces el valor del testimonio, cómo alienta la buena semilla y entregarlo todo, como en este caso, hasta la propia vida. Esas son las opciones que también estamos llamados a hacer todos nosotros.

Sabemos que de este Evangelio surge otra cosa, a veces nosotros tenemos actitudes de que siembran cizaña cuando a lo mejor destacamos lo malo de una persona o cuando a veces solamente destacamos un error que haya tenido y seguimos etiquetando a alguien con sus errores y de pronto somos injustos con las personas, y eso termina también generando ruido en los vínculos, o termina distanciándonos. Entonces, ahí también estamos llamados como a hilar cada vez más fino en nuestra vida, qué actitudes tenemos que nos alejan de Dios cuando enfriamos la oración, o qué actitudes a lo mejor nos alejan de los demás cuando destacamos solamente su aspecto negativo, o nos sumamos a chismes o a actitudes de calumnias que terminan dañando los vínculos, o cuando somos flojos en nuestras responsabilidades cotidianas, y de pronto lo que podemos hacer bien lo hacemos a medias, cumplimos nuestras responsabilidades, ahí va creciendo  la corrupción o la mala semilla, de la cual también somos a veces partícipes.

Este Dios es rico en misericordia, siempre nos da nuevas oportunidades, por eso necesitamos también estos exámenes de conciencia periódico para poder ver en qué andamos bien y en qué cosas no y también Dios nos regala el sacramento de la reconciliación, como para purificar esa cizaña que pueda haber en nuestro corazón y crecer con más limpieza.

Tengamos en cuenta que este templo, como también los lugares donde ocurrieron los martirios, son lugares donde este año obtenemos indulgencias, donde podemos también, atrás de la confesión, la oración por el Papa la oración por los mártires cada vez que venimos aquí podemos pedir la misma gracia y la indulgencia o aplicar esa indulgencia para otra persona que puede estar en el purgatorio esperando esta liberación y Dios nos da este regalo este regalo en este lugar por eso tengamos presente que vivimos en La Rioja y tenemos esta gracia de tener aquí en este templo la posibilidad de todo el año en las indulgencias, como también la Iglesia de San Francisco, porque estamos en los 800 años de que murió San Francisco de Asís, y también toda la Iglesia Franciscana tiene esta gracia.

Todo ayuda para que la cizaña pueda ir disminuyendo en nosotros y podamos también darle lugar al trigo y que dé muchos frutos en nuestra vida. Lo que nos toca a nosotros ahora es en sembrar cada día o en la gente que crea que es la buena semilla y siempre la esperanza de participar en la plenitud de vida que Dios nos promete en el cielo y para la cual nos ha creado cuando de emocional de él y de otros mártires decimos son beatos, son felices porque vivieron el Evangelio, lo testimonian aquí y hoy ya están en esa plenitud de vida a la cual todos estamos llamados bueno, que ese horizonte nunca lo perdamos en nuestro camino, saber que estamos de peregrino en ese peregrinaje tenemos que sembrar alguna semilla, dejarla que crezca en nosotros y dar abundantes frutos que así sea.