En una manifestación viva de fe y alegría juvenil, el pasado sábado se llevó a cabo la jornada de Corpus Christi, un espacio organizado por la Pastoral Vocacional que reunió a cientos de jóvenes de confirmación, grupos juveniles y catequistas de los decanatos San Nicolás y San Francisco.
La cita tuvo lugar en el centro educativo del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, transformándose en un verdadero espacio de encuentro. La Pastoral Artística desplegó su talento con animaciones y representaciones que prepararon el clima para lo que sería el momento culmen de la tarde: una profunda Adoración Eucarística guiada por el P. Alfredo Reyna, de la comunidad de los padres redentoristas. Ante la presencia de Jesús Eucaristía, los chicos respondieron con un conmovedor clima de cariño, respeto y silencio orante, acompañados también por varios sacerdotes que brindaron el sacramento de la reconciliación. Para coronar la tarde, un rico chocolate comunitario sirvió para «calentar los corazones» de los presentes.

Esta masiva convocatoria juvenil no es un hecho aislado, sino el reflejo de una Iglesia local en movimiento. La jornada encarnó con precisión dos de los grandes compromisos asumidos en la última Asamblea Diocesana expuestos en el libro Líneas Pastorales 2026:
-
En primer lugar, el mandato de «fortalecer el acompañamiento pastoral de los jóvenes y las familias, promoviendo espacios de participación, encuentro, diálogo y crecimiento en la fe que ayuden a construir comunidades vivas y comprometidas».
-
En segundo orden, la premisa de «fortalecer la evangelización mediante la oración, la formación y el diálogo, cultivando una mayor conciencia de pertenencia a la parroquia y promoviendo actitudes de empatía, inclusión, contención y amor fraterno».

Voces juveniles: «La Iglesia es una familia donde nos entrenamos para contener al mundo»
El verdadero pulso de la jornada se sintió en las reflexiones de los propios protagonistas, quienes valoraron el espacio como un refugio ante las complejidades actuales del entorno. «Lo principal que siempre se dice dentro de la iglesia es el amor de Dios», compartió con emoción uno de los jóvenes asistentes. «Lo que se vive aquí dentro es verdaderamente un acompañamiento de catequistas, sacerdotes y religiosos. Es la vida misma de la Iglesia y el verdadero corazón de Cristo».
Consciente de las realidades que golpean a su generación, el mismo joven lanzó una fuerte invitación: «Le diría a todos los jóvenes que se animen a adentrarse a la Iglesia, porque esto es una familia. Podemos tener muchísimos errores, pero para eso estamos: para aprender con los demás, para entrenarnos entre nosotros y, sobre todo, para dar esa contención que el mundo tanto necesita».
Por su parte, otros chicos destacaron que la Iglesia representa un espacio único que «abre su puerta, acompaña cada momento y ayuda». Reflexionaron sobre la desorientación que a veces sufren las nuevas generaciones por las lógicas del contexto actual: «Muchos jóvenes están cada vez más perdidos por la historia del mundo. Por eso es muy importante que la Iglesia aparezca como una extensión de la familia, que es el núcleo donde se encuentran los jóvenes que son el futuro. El futuro de nuestra historia está en nuestras manos».

Jesús Eucaristía, el alimento que no nos deja huérfanos
El sentido profundo de la solemnidad de Corpus Christi se complementa con la enseñanza que monseñor Dante Braida impartió recientemente en Chamical en el marco de su visita pastoral, donde recordó la promesa de Jesús a sus discípulos de no dejarlos huérfanos.
“Jesús de muchas maneras trataba de decirles que no los iba a dejar huérfanos… les dice: ‘Me quedaré presente en la Eucaristía, en el pan vivo, consagrado como alimento para la vida eterna’”, explicó el Obispo en su homilía, detallando que es el modo concreto que el Señor eligió para acompañar el caminar diario de su pueblo.
En sintonía con la búsqueda de sinodalidad que promueve la Diócesis, monseñor Braida insistió en que la participación de todos es vital: “Jesús quiere estar donde todos participamos, tenemos un lugar… La Iglesia tiene esta misión de preparar a las personas para que se encuentren con Cristo y para que la vida de Cristo configure la nuestra”. Asimismo, recordó que ese encuentro con Jesús se debe traducir en la vida cotidiana de cada joven: “La primera misión que tiene un cristiano es en el lugar donde ustedes trabajan, donde ustedes viven, en las instituciones que integran. Allí tienen que dar testimonio de todo este amor que aprenden de Jesús”.
Con los corazones encendidos, una fe renovada en la Eucaristía y la certeza de saberse escuchados, la juventud riojana demostró en este Corpus Christi que está lista para asumir su protagonismo en la transformación de la vida social. ¡Viva Jesús, viva la Iglesia y vivan los jóvenes!













