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Contar al mundo una tierra de fe: la mirada de quienes comunicaron la celebración por Angelelli y los beatos 

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Periodistas y comunicadores de distintos medios acompañaron la celebración central por los 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli, realizada en la ermita ubicada en el paraje Punta de los Llanos. Desde sus experiencias, Javier Soteras, director de Radio María Argentina, y Maximiliano González, periodista de Medios Provincia y Canal 13 La Rioja, compartieron cómo vivieron este encuentro de fe, memoria y esperanza.

Sacerdote Javier Soteras, director de Radio María Argentina

El padre Javier Soteras llegó a La Rioja acompañado por integrantes del equipo de Radio María Argentina para participar de las celebraciones y transmitirlas a sus audiencias.

—¿Cómo están viviendo esta celebración?

Vivimos esta celebración como la recepción de un legado: el testamento que dejaron personas que, por la gracia de Dios, sellaron con su sangre la Buena Noticia y el Evangelio. Venimos, de alguna manera, a recoger esa gracia en el corazón de los voluntarios, de los oyentes y de todos los riojanos con quienes nos encontramos. Lo vivimos como una fiesta y con una memoria agradecida. Agradecida, primero, por los mártires y, también, por todas las personas que mantuvieron vivo el fuego de esta gracia martirial en La Rioja. Muchas personas dieron mucho, en circunstancias que no siempre fueron favorables, para mantener viva la memoria de los mártires. Esa memoria constituye una parte muy importante de la historia de la Iglesia en la Argentina y, particularmente, de la historia de La Rioja.

—¿Qué sentimientos le genera encontrarse en esta tierra marcada por el testimonio de los mártires?

Siento una memoria profundamente agradecida. Es la memoria de una historia que muchas veces fue invisibilizada, pero que se mantuvo viva gracias al compromiso de muchas personas. Hay un reconocimiento hacia todos aquellos que hicieron posible que esta memoria continúe presente. Una memoria que hoy nos pone frente a un tiempo tan desafiante como aquel y ante un futuro que seguramente será distinto si seguimos esta huella. Es una huella de Evangelio, de Concilio, de cercanía con la gente y de amor entrañable por la verdad y la justicia. Eso es lo que más necesitamos para encontrar nuevos horizontes para todos.

—Si monseñor Angelelli y los mártires riojanos vivieran hoy, ¿qué mensaje le transmitirían a nuestra sociedad?

El mismo mensaje que dieron en su momento: vivir el Evangelio con libertad y con conciencia de los contextos en los que se anuncia. También nos invitarían a vivir con la fuerza profética de la parresia, esa virtud que el papa Francisco destacó tantas veces. La parresia consiste en avanzar con valentía, sin temeridades, pero también sin miedo, hacia donde nos conduce la fuerza del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo quien obra en el corazón de la gente. Por eso, otro mensaje fundamental es aprender a estar cerca, percibir el clamor del pueblo y hacerlo llegar al cielo mediante gestos comprometidos y voces proféticas.

Necesitamos voces que nos despierten allí donde estamos adormecidos y que nos ayuden a salir para encontrar nuevos caminos. El deseo es que esa fuerza profética con la que los mártires anunciaron la Buena Noticia toque especialmente el corazón de los jóvenes y los ayude a creer que es posible construir un mundo diferente.

—¿Qué desafíos enfrenta actualmente la comunicación desde los medios católicos?

Estamos transitando estos desafíos en medio de una situación de crisis. Pero son precisamente estos momentos en los que la radio, la televisión y las redes sociales deben poner esperanza en el corazón de la gente. Los medios católicos tienen que despertar la alegría y contagiar el Evangelio. Esa es nuestra tarea.

«Maxi» González.

Por su parte, el periodista Maximiliano González brindó su testimonio desde el lugar de los hechos representando a Medios Provincia y Canal 13 La Rioja, enfatizando la evolución del paraje y el clima vivenciado por los asistentes.

-¿Con qué expectativas llegaste y qué encontraste en esta celebración?

La verdad es que estoy muy sorprendido para bien. Ya había venido en años anteriores y se puede ver claramente el crecimiento de la ermita. Ese crecimiento no se observa solamente en lo material, sino también en la fe manifestada por la gente. Creo que cada vez se percibe más una Iglesia cercana a las personas, aunque muchas veces se piense que está un poco alejada. Me sorprende para bien ver ese acercamiento hacia la comunidad y escuchar también el mensaje del obispo. Considero que esta celebración nos interpela a todos. En estos tiempos que estamos viviendo, atravesados por conflictos, hoy se percibe aquí, entre la gente, un encuentro y una paz que todos desean que sean permanente.

—¿Qué fue lo que más te sorprendió de la jornada?

—Me sorprendió el crecimiento de la ermita, pero, fundamentalmente, el crecimiento de la participación y de la fe de la gente. Se ve una comunidad que se acerca, que quiere compartir y que encuentra aquí un espacio de encuentro. También se percibe una Iglesia que busca estar cerca y acompañar. En una sociedad atravesada por tantas diferencias, encontrar un espacio donde las personas puedan reunirse desde la fe y la paz tiene un valor muy importante.

Las palabras de Javier Soteras y Maximiliano González expresan dos experiencias diferentes, pero profundamente vinculadas.

Desde un medio católico de alcance nacional y desde los medios de comunicación de la provincia, ambos reconocieron en la celebración una memoria viva, capaz de interpelar el presente y de renovar la esperanza.

La tarea de quienes comunicaron esta jornada no consistió únicamente en registrar imágenes, transmitir testimonios o informar lo sucedido. También implicó acercar a otras personas una experiencia de fe, encuentro y compromiso.

A 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli, su mensaje continúa convocando a caminar con valentía, escuchar a Dios y al pueblo, construir la paz y mantener viva la esperanza de que otro mundo es posible.