La Diócesis de La Rioja se prepara para vivir una celebración significativa en su calendario anual. Este sábado 1° de agosto, el paraje El Pastor, en Punta de los Llanos, recibirá a cientos de peregrinos, comunidades y pastores de todo el país para conmemorar el 50° aniversario del martirio de monseñor Enrique Angelelli.
Lejos de ser un mero recuerdo del pasado, la conmemoración se presenta como un verdadero espacio de evangelización viva: un llamado a renovar la llamada «Pascua Riojana» y a asumir el desafío de construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
El valor de esta conmemoración convocó a numerosos obispos del país que llegarán a la diócesis para concelebrar y acompañar al pueblo creyente. La celebración eucarística central será presidida por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
Acompañarán en el altar y en la jornada de oración:
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Mons. Jorge Lozano, arzobispo de San Juan.
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Mons. Martín Fassi, obispo de San Martín (Buenos Aires).
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Mons. Fernando Rodríguez, obispo auxiliar de Lomas de Zamora.
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Mons. Enrique «Quique» Martínez, obispo auxiliar de Santiago del Estero.
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Mons. Gustavo Larrazábal C.M.F., obispo auxiliar de San Juan.
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Mons. Mario Héctor Robles, obispo auxiliar de San Juan.
Esta nutrida presencia episcopal manifiesta la profunda comunión de la Iglesia en la Argentina en torno al testimonio de monseñor Angelelli, reconociendo en su sangre entregada un faro para toda la pastoral nacional.
Adhesiones que comprometen
La Acción Católica Argentina: «Mantener vivo un testimonio de profecía social»
Desde la sede nacional de la Acción Católica Argentina, su presidenta Claudia Carbajal y el asesor nacional monseñor Jorge Lozano enviaron una sentida misiva en la que expresaron su «memoria agradecida» y su comunión espiritual con la diócesis riojana:
“Lo hacemos con especial recuerdo y cariño por el querido Wenceslao, quien fuera dirigente rural de la Acción Católica, padre de la querida familia Pedernera, hombre de fe apegado a la Palabra de Dios y entregado al servicio de sus hermanos y al desarrollo integral de cada uno en la comunidad, especialmente de los más necesitados, que tanta huella dejaron en su corazón misionero”.
“Peregrinamos todos con el corazón junto a la delegación de la Acción Católica de Mendoza (…) En esa comunión del cielo y la tierra, pediremos una vez más por la justicia y el bien en nuestro querido pueblo argentino. Te pedimos, Padre Obispo, que en el abrazo a su familia llegue también nuestro abrazo y nuestro compromiso de apurar el paso para seguir manteniendo vivo el testimonio sencillo, fraterno y de profecía social que Wenceslao nos regaló junto a su pastor y religiosos, signo profético también de esta Iglesia que nos quiere caminando juntos y entregando la vida diaria con valentía, aun hasta la entrega total, para que dé fruto”.
“En este aniversario, desde cada comunidad donde estamos presentes nos abrazamos de corazón en la oración al legado de Wenceslao Pedernera de trabajar por los más olvidados generando oportunidades y de no odiar”.
El Centro de Pastoral Bíblica de Mendoza: «Una Palabra que transforma la historia»
Por su parte, desde la Arquidiócesis de Mendoza, el Centro de Formación de Pastoral Bíblica —a través de un escrito firmado por su directora, la Prof. Maciel Mara Carolina— acercó su comunión fraterna a los pastores, religiosos y laicos riojanos en estas «bodas de oro de su pascua martirial»:
“Cincuenta años han pasado desde aquel 1976 en que sus vidas se convirtieron en el testimonio más radical de fidelidad al Evangelio. Para toda la Iglesia argentina, y muy especialmente para quienes nos dedicamos a la animación bíblica, la memoria de Wenceslao Pedernera es una herencia viva que sigue dando frutos. Ellos no solo leyeron la Palabra de Dios; la encarnaron. Tuvieron, como magistralmente decía Mons. Angelelli, ‘Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo’”.
“Celebrar estas bodas de oro de su pascua martirial no es hacer memoria de un hecho del pasado, sino renovar el compromiso actual de ser una Iglesia en salida, servidora, que no teme gastarse por la justicia, la paz y la dignidad humana. Sus vidas nos recuerdan que la Palabra de Dios es viva y eficaz, y que cuando arraiga en el corazón de los pastores y de su pueblo, es capaz de transformar la historia”.










