Hay mañanas donde el cielo parece ponerse de acuerdo con la fe de un pueblo. En Sañogasta, el frío invernal cedió su lugar a un sol cálido e imponente que se impuso apenas comenzó el día, como si Dios mismo hubiera escuchado la oración sencilla de Coca, la viuda de Wenceslao, quien la noche anterior le pidió al Señor “que mañana sea un lindo día, con el solcito calentito”. Así, en un clima plenamente festivo, Sañogasta se convirtió en el epicentro de una verdadera fiesta de la fe: la celebración del laico, del esposo, del padre de familia, del trabajador rural y del amigo, el beato Wenceslao Pedernera.
La jornada comenzó a las 9 de la mañana en un club ubicado a una cuadra de la casa donde Wenceslao vivió junto a Coca. Entre cantos, animaciones y vivas, familias enteras y delegaciones de distintos puntos del país iniciaron una emotiva procesión hacia la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, donde descansan las reliquias del beato. La marcha procesional fue encabezada por la Cruz de los Mártires —que llegó caminando desde Punta de los Llanos y Bajo de Luca—, la imagen de monseñor Enrique Angelelli y el cuadro que reúne a los cuatro beatos riojanos.
A lo largo del camino se realizaron diversas estaciones donde la comunidad medito la Palabra de Dios y recordó las facetas del compromiso laical de «Wense»: su paso por la Acción Católica, la Pastoral Bíblica y la Pastoral Campesina, estructuras donde encarnó la fe en el trabajo cotidiano.

Una Iglesia diversa que camina junta
La convocatoria reflejó la riqueza y amplitud de la Iglesia en salida. Para esta conmemoración arribaron peregrinos de las diócesis de Mendoza (animación bíblica), San Juan, Catamarca, Córdoba y de las parroquias de Huandacol y Chamical. Asimismo, dijeron presente las Comunidades Eclesiales de Base, los Hogares de Cristo de varias provincias, la Pastoral Campesina, la Pastoral de Catequesis y sacerdotes y religiosas provenientes de Buenos Aires, Córdoba, San Juan, Mendoza y San Luis, sumados a los vecinos de Sañogasta y Chilecito.
Un momento de profunda significación humana y eclesial fue la presencia de la familia directa de Wenceslao. Desde San Luis llegaron su hermano Mariano («Chacho») y su sobrina Viviana, acompañados por el obispo de esa diócesis. Junto a ellos estuvieron Coca, sus hijas Susana, Estela y Viviana, y varios de sus nietos, siendo testigos de cómo el dolor de antaño dio paso a una manifestación viva de resurrección.


La frescura de los jóvenes y la Palabra encarnada
Al llegar al templo, la Santa Misa inició en un marco de desbordante alegría. La organización y animación estuvieron fuertemente marcadas por la dedicación de los jóvenes de Chilecito y la zona, quienes no solo integraron un coro hermoso que ayudó a orar de un modo particular, sino que también dispusieron espacios de entretenimiento para los niños y puestos con recuerdos de los mártires.
La liturgia estuvo repleta de gestos significativos: la Palabra de Dios ingresó al templo al ritmo de una zamba bailada por jóvenes; la Biblia personal de Wenceslao fue presentada en el altar por su hija Susana; y, al son de la caja chayera, se bendijo e ingresó una nueva imagen del beato que despertó la emoción de los presentes.
Al comienzo de la Misa se recordó que esta asamblea no respondió a un mero acto nostálgico: “Entendemos que no venimos simplemente a recordar un hecho del pasado. Venimos a dar gracias a Dios porque su vida continúa iluminando el camino de nuestra Iglesia y de nuestro pueblo”. Junto al altar, la presencia de la Cruz martirial recordó que el intento de destruir la memoria de la entrega de los mártires fue vencido por la vida que brota de la siembra evangélica.

Monseñor Gabriel Barba: “La letra es ‘No odien’, pero la música que la sostiene es el Amor”
La homilía fue compartida entre los dos prelados presentes. En el primer tramo, monseñor Gabriel Barba, obispo de San Luis, trajo el saludo de la provincia natal de Pedernera y reflexionó sobre la profundidad espiritual de sus últimas palabras:
“No solo vine como Gabriel Barba, sino que vengo como obispo de San Luis y traigo a San Luis; mi presencia es la de toda la diócesis y la provincia. Hoy nos hermanamos por la realidad de Wenceslao, una semilla nacida en San Luis que floreció en otras tierras y enriqueció con su vida a otra comunidad”, expresó Barba.
“Wenceslao tuvo una profunda experiencia de Dios, aprendida junto a Coca; allí encontró la levadura que hizo fermentar toda su vida. Se enamoró de Dios, y por eso fue testigo y catequista. Ese cimiento lo sostuvo en los tiempos más duros. Muchas veces repetimos sus últimas palabras: ‘No odien, perdonen’. Pero en este viaje aprendí algo más: es como una canción donde está la letra y está la música. La letra es ‘No odien’, pero la música que sostiene esa frase es el Amor”, dijo el obispo de San Luis.
“Si una historia está sostenida por la música de Dios y por la fuerza del amor, entonces la cruz puede transformarse en resurrección”, expresó emocionado.
Braida: “la semilla de Wenceslao sigue floreciendo en ustedes. No aflojen, sigan adelante”
A su turno, el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, recorrió el itinerario de fe de Pedernera, destacando su vocación como laico comprometido y patrono de la Animación Bíblica de la Pastoral:
“Las raíces de Wenceslao están en San Luis, pero en Mendoza formó su familia y comenzó un camino compartido. Él vivió la Palabra, y la Palabra nos invita a testimoniarla con nuestras acciones. Cuando conoció el proyecto pastoral de monseñor Angelelli bajo el espíritu del Concilio Vaticano II, comprendió que el laico debe asumir con madurez su lugar en la Iglesia y en la sociedad”, indicó Braida.
“Cuando atentaron contra su vida, no intentaron destruir solamente a una persona; intentaron destruir un sueño: el sueño de una sociedad más justa, fraterna y participativa. Pero la semilla del Evangelio, cuando cae en tierra buena, nunca desaparece: brota y da vida”, sostuvo el obispo.
“Hoy el mundo rural atraviesa momentos difíciles: campos que se despueblan, escuelas que cierran y escasez de agua. Necesitamos sentirnos corresponsables, cuidar el ambiente y fomentar un diálogo permanente. Agradezco especialmente la generosidad de Coca y sus hijas, que siempre abren las puertas de su casa. Y hago un reconocimiento especial a los jóvenes, que fueron los verdaderos protagonistas de esta jornada: la semilla de Wenceslao sigue floreciendo en ustedes. No aflojen, sigan adelante”, dijo Braida emocionado.
“Ellos los quisieron callar, pero hoy hablan más que nunca”
Uno de los momentos conmovedores del encuentro se vivió cuando Susana, una de las hijas de Wenceslao, tomó la palabra para agradecer en nombre de la familia:
“Queremos agradecer la compañía de todos ustedes, que nos hace sentir que no estamos solas. Gracias a los jóvenes por toda esta preparación tan bonita. Hoy es una fiesta y una alegría para nosotros: después de haber pasado tantos años con dolor y tristeza sin mi papá, hoy él se manifiesta a través de las personas de fe junto a sus compañeros mártires. A ellos los quisieron callar, pero hoy no; hoy ellos hablan más que nunca”.
Asimismo, los jóvenes organizadores compartieron su testimonio ante la asamblea, remarcando la vigencia del mensaje martirial en la cotidianidad: “Wenceslao nos recuerda que nunca es tarde para responder al llamado de Dios y reencontrarnos con Él. Todos estamos llamados a la santidad en la cotidianidad: en el trabajo, en el colegio y en el estudio, haciendo siempre todo con y por amor”.

Una semilla que sigue caminando
Al concluir la celebrativa Eucaristía, la Cruz de los Mártires fue encomendada a los representantes de la Pastoral Campesina para iniciar su peregrinación hacia Punta de los Llanos, donde el próximo sábado culminará este recorrido de fe en la conmemoración del martirio de monseñor Enrique Angelelli.
La jornada en Sañogasta dejó la certeza de que el martirio no es un relato de muerte, sino una cantera inagotable de vida evangélica. Bajo el sol que calentó la mañana por oración de Coca, el pueblo riojano y los peregrinos de todo el país volvieron a sus hogares con la música del perdón resonando en el corazón y la tarea de seguir transformando el mundo en una verdadera patria de hermanos.










