La Semana Social, del 4 al 6 de septiembre, organizada por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se desarrolló bajo el lema «Puentes para el bien común», reuniendo en Córdoba a delegaciones, especialistas, dirigentes políticos, sindicales y sociales de todo el país.
El encuentro contó con la conducción de monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Pastoral Social de la CEA, quien estuvo a cargo de guiar las reflexiones y el cierre de las jornadas junto a los referentes religiosos y sociales participantes.
En sus palabras de apertura, el obispo remarcó la necesidad de cultivar una escucha atenta y sincera que permita superar la fragmentación: “Nos reunimos para construir puentes en un tiempo que nos exige volver a mirarnos a los ojos, escucharnos sin prejuicios y poner en el centro la dignidad de la persona humana. La Pastoral Social busca ser un lugar de encuentro donde podamos pensar juntos el destino común de nuestra patria, valorando la riqueza de la diversidad y el compromiso de cada sector”.
Durante las tres jornadas se llevaron a cabo paneles de debate multidisciplinario. El primero abordó el «Bien común y compromiso social: una llamada de Magnífica Humanitas», encabezado por el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, y gobernadores invitados.
El segundo panel profundizó sobre «Economía, producción y trabajo en tiempos de Inteligencia Artificial». Y el tercer bloque analizó el «Poder digital y cuidado de la persona humana», con la exposición de Lucía Fainboim y Matías Dalla Fontana.

Braida: «Salvaguardar la humanidad y tejer la fraternidad»
En la jornada de clausura del domingo 6 de septiembre, monseñor Braida ofreció la síntesis pastoral de la Semana Social bajo el eje «Salvaguardar la humanidad y tejer la fraternidad: el principio del Bien Común en el cambio de época».
En su mensaje, el titular de la Pastoral Social enfatizó que los cambios tecnológicos y sociales deben estar siempre subordinados al desarrollo integral del ser humano y al cuidado de los más vulnerables: “Frente a las incertidumbres del presente, nuestro desafío es salvaguardar lo profundamente humano. La tecnología, la economía y la política tienen sentido si están al servicio de la vida y del bien común. Necesitamos tejer redes de fraternidad que sostengan a las familias, cuiden nuestra casa común y garanticen que nadie quede al margen”.
Al concluir las actividades, se dio lectura al mensaje final de la Semana Social 2026, en el que se reafirmó que «el bien común no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana».
El documento enfatizó la necesidad de establecer límites éticos frente al avance de la inteligencia artificial para que «la persona humana nunca sea variable de ajuste ante la eficiencia o el lucro». En relación con la virtualidad y la salud mental, se emitió un llamado de alerta sobre las apuestas online bajo la premisa «apostar no es un juego», promoviendo el fortalecimiento de los vínculos comunitarios en capillas, clubes y escuelas.
En el marco de la ecología integral y la memoria histórica, el mensaje destacó: “Al conmemorar el 50° aniversario del golpe de Estado y honrar el testimonio de nuestros mártires riojanos, recordamos con el beato Enrique Angelelli que la justicia social es un camino de fraternidad que debemos custodiar activamente”.
El texto concluyó renovando la esperanza de la Iglesia ante la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre, llamando a los fieles a «construir juntos la civilización del amor» bajo la protección de la Virgen de Luján y el Santo Cura Brochero.
En el espacio de exposición del encuentro, la delegación riojana instaló un estand dedicado a los Mártires Riojanos con libros, publicaciones y reliquias de tercer grado traídas desde Sañogasta.

María de los Ángeles, integrante del equipo presente en Córdoba, compartió el impacto y la recepción que tuvo la vida de los beatos entre los participantes de distintas provincias: “Venimos a presentar la vida de los cuatro. Creemos que la cotidianidad, la elección por acompañar al otro y el estar junto a los que más necesitan no puede quedar escondida. El deseo de que los pequeños productores tengan un lugar y el sueño de las cooperativas de aquella época también son sueños del hoy”.
Al reflexionar sobre el lema de la Semana Social y la figura de los mártires como puentes de diálogo, concluyó: “Monseñor Angelelli fue el puente del diálogo; abrió un verdadero camino sinodal dejándose acompañar por las religiosas, consagrados, sacerdotes y otros obispos. Hizo puente en lo social y hacia dentro de la Iglesia. Gabriel y Carlitos fueron cercanos a la gente, y Wenceslao representó la familia y el trabajo en común. Creemos que el diálogo y el caminar juntos es el mayor puente que los mártires tienen para ofrecernos”.













