Bajo el título “La fragilidad que nos humaniza”, el Área de Discapacidad de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS) compartió una reflexión frente a la situación que atraviesan las personas con discapacidad y el debate que se lleva adelante en el Congreso de la Nación.
En su pronunciamiento, el organismo episcopal señala que el acompañamiento a las familias requiere respuestas oportunas que sostengan la vida cotidiana: “¿Por qué es importante responder sin demora a la emergencia que viven las personas con discapacidad? Porque para las personas con discapacidad y sus familias está en juego la posibilidad de sostener tratamientos, terapias, apoyos y condiciones básicas que hacen posible su vida cotidiana. (…) Instamos a los legisladores y funcionarios a comprender que la dilación administrativa para una persona con discapacidad no representa un tiempo neutro”, expresa el documento del Área de Discapacidad de la CEPAS.
Respecto del proyecto de Ley de Presupuesto 2027 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la Comisión Episcopal de Pastoral Social manifestó su lectura sobre el impacto de las reformas planteadas:
“En el proyecto de Ley de Presupuesto 2027 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso se propone derogar normativas centrales de la Ley de Emergencia en Discapacidad (Ley 27.793). Advertimos que pretender eliminar la cobertura médica obligatoria, fragmentar los aranceles únicos que universalizan el sistema o restringir el acceso a pensiones no constituye un simple ajuste fiscal, sino un desamparo ético intolerable”, señala textualmente el documento episcopal.
Asimismo, la Pastoral Social invita a considerar la dimensión humana en la administración de las políticas públicas: “Frente a la fragilidad, la respuesta del Estado no debe reducirse a una ecuación matemática. Detrás de cada terapia, tratamiento o insumo médico existe una persona real con un proyecto de vida, dolores y esperanzas. El presupuesto público debe erigirse como una herramienta para el desarrollo humano, nunca como un fin en sí mismo. Evaluar la discapacidad únicamente desde una métrica financiera es una práctica de deshumanización que degrada la dignidad de la vida”, añade la CEPAS.
Para iluminar la realidad desde el Evangelio, el Área de Discapacidad de la CEPAS recuerda que la vulnerabilidad pertenece a la condición humana y nos convoca al cuidado mutuo: “La discapacidad no puede ser mirada como un problema que concierne solamente a quienes viven esta realidad y a sus familias (…) Cuando el acceso a los apoyos necesarios depende únicamente de los recursos individuales, corremos el riesgo de que la dignidad y los derechos de las personas queden condicionados por su capacidad económica”, señala el comunicado.
En este sentido, el documento recupera la enseñanza del Papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas: “En Magnifica Humanitas, León XIV expresa esta perspectiva con claridad: ‘Todo lo que representa un límite —incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad— tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir. Debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite. Es precisamente en nuestro ser limitados donde encuentran lugar la compasión, la sincera preocupación ante las necesidades de los demás, la generosidad y el encuentro verdadero’”, resalta la Pastoral Social.
De igual modo, la CEPAS destaca el valor del gesto que ofrecerá el Santo Padre en su próxima visita a la Argentina al incluir en su itinerario al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole, como un signo de comunión con las personas con discapacidad y sus familias.
El pronunciamiento del Área de Discapacidad de la Comisión Episcopal de Pastoral Social concluye invitando a escuchar la voz de todos los actores involucrados y dejando una pregunta abierta a la conciencia de la sociedad: “Esas decisiones tienen una dimensión humana y social a ser considerada y requiere, especialmente, escuchar la voz de las propias personas con discapacidad, de sus familias, de los profesionales y de las instituciones que cotidianamente sostienen esta realidad (…) ¿Qué sociedad estamos construyendo cuando quienes más necesitan de los demás quedan al margen?”, concluye la declaración de la CEPAS.











