Obispos del NOA – Llamados a ser Sal y Luz

0
83

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS

“Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo” (Mt.5, 13-14)

Queridos hermanos:

Como padres y pastores del Pueblo de Dios que peregrina en el NOA, seguimos caminando como Peregrinos de esperanza. Jesús, en el Evangelio nos dice cuál es nuestra identidad y misión como consagrados por el Bautismo, en la diversidad de vocaciones y ministerios al servicio del Reino de Dios y de todos los hombres: “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo” (Mt.5,13-14).

Del 7 al 10 de febrero nos reunimos en Salta. Hemos rezado y compartido las preocupaciones y desafíos, las alegrías y los sueños de nuestro pueblo, que hacen eco en nuestras Iglesias locales.

Nos llena de alegría poder celebrar este año los 200 años del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, y los 50 años del martirio de los beatos riojanos: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

Agradecemos a Dios los pasos que cada diócesis viene realizando en la implementación del Sínodo de la sinodalidad. Queremos fortalecer este proceso, profundizando este estilo de ser Iglesia cercana y el compromiso de ser corresponsables en la misión y en el testimonio del Evangelio. Siendo sal de la tierra, dando sentido y sabor a todas las realidades que nos rodean.

Hemos compartido, asimismo, las situaciones de dolor y sufrimiento de nuestro pueblo: las realidades de muchos hermanos que viven en la oscuridad del sinsentido, de la pobreza y de la angustia. Nos sentimos llamados a llevar la luz del Evangelio y de la fraternidad, haciendo concreta la esperanza con gestos que sean bálsamo de consuelo y fuente de alegría, reafirmando la experiencia de ser pueblo, de ser comunidad.

El equipo de Pastoral Social del NOA nos ha compartido un documento sobre la realidad social y tras haberlo reflexionado lo asumimos como propio. Deseamos vivamente que las comunidades lo reciban para seguir haciendo presente el Reino de Dios a través de un compromiso decidido y con acciones concretas.

Que Nuestra Madre del Valle nos acompañe con su ternura maternal y nos ayude a hacer fructificar las semillas del Reino que Dios ha sembrado en la historia de nuestra región.

Los saludamos con afecto y bendición.

Los Obispos del Noroeste Argentino

    Salta, 10 de febrero de 2026