En el marco del tradicional encuentro de oración interreligiosa por el 435° aniversario de la Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, el Obispo diocesano invitó a la comunidad a ser protagonista de su propio crecimiento y a trabajar de modo preferencial por los más necesitados.
Al conmemorarse hoy los 435 años de la fundación de nuestra querida capital, se llevó a cabo el tradicional encuentro de oración interreligiosa. Durante la celebración, monseñor Dante Braida compartió una sentida reflexión donde invitó a mirar con profunda gratitud las raíces de nuestra tierra y a asumir con responsabilidad cívica los desafíos del presente.
Al comenzar su alocución, el prelado invitó a abrazar la historia compartida de este suelo, reconociendo el aporte de cada generación. “En este día, al celebrar los 435 años de nuestra querida Ciudad damos gracias por quienes la fundaron, por sus primeros habitantes, los pueblos originarios y por todos los que la fueron poblando a lo largo de las generaciones”, expresó, recordando que hoy nos toca a nosotros “contribuir a su crecimiento y desarrollo”.

Este aniversario posee una significación muy especial para la Iglesia riojana, que se encuentra transitando el camino preparatorio hacia el 50° aniversario del martirio de Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. Evocando el Evangelio de san Juan sobre el grano de trigo que muere para dar fruto, monseñor Braida señaló: “Nuestros mártires llegaron a esta tierra siguiendo la misión de Jesús. Ellos fueron recibidos aquí con la misión de compartir el Evangelio de la justicia, del amor, de la paz”.
Un desarrollo con el protagonismo del pueblo
El Obispo remarcó que el crecimiento social y urbanístico de la provincia no puede desvincularse de la solidaridad y de la búsqueda del bien común. “Es necesario pensar el crecimiento de nuestra ciudad con criterios de desarrollo integral, con la mayor participación posible del pueblo, y ocupándonos de modo preferencial de los más pobres y necesitados, como lo proponía mons. Angelelli”, aseveró.
Para iluminar este concepto, rescató un emotivo mensaje que monseñor Angelelli pronunció al inicio de 1971, el cual insta a compenetrarse con las realidades y necesidades de nuestra gente: “…estamos llamados a comprender cada vez más a nuestro pueblo en sus aspiraciones y angustias; compenetrarnos con él: confiar en su capacidad de creación y en su fuerza de transformación; ayudarle a expresarse y organizarse; a captar y entender sus expresiones traducidas en silencios, en rostros esperanzados… en un reclamo de mayor justicia y caridad…”.
Oración por el porvenir de la provincia
Hacia el final del encuentro cívico e interreligioso, el Pastor de la diócesis elevó una sentida plegaria por el futuro de La Rioja, pidiendo la gracia de fortalecer los lazos sociales y el compromiso ciudadano: “Te pedimos la gracia de promover esa participación ciudadana que permite a cada persona y a comunidad ser protagonista de un desarrollo sustentable. Te pedimos que tu pueblo en La Rioja sea artífice de esa felicidad que tanto anhela”.
“Y te pedimos, buen Dios, la gracia de honrar nuestra historia cultivando HOY vínculos basados en la justicia y en la amistad social para que, muriendo a nosotros mismos, podamos dar buenos y abundantes frutos”, concluyó monseñor Braida, encomendando el porvenir de la ciudad y de todas sus familias a la intercesión protectora de los beatos mártires.













