La Cruz de los mártires Gabriel Longueville y Carlos Murias, asesinados en Chamical el 18 de julio de 1976, llegó a la Legislatura el domingo 1 de marzo en la celebración de la autonomía de La Rioja. Permanecerá durante 10 días y junto a ella se exhibe una cuerda manchada con sangre con la que maniataron a uno de los dos sacerdotes.

Esta Cruz fue puesta por los vecinos de Chamical en la zona de Bajo de Lucas, lugar en donde fueron encontrados los cadáveres de los sacerdotes, fuerzas anónimas interntaron hacerla desaparecer con bombas y proyectiles y no lo lograron. Se encuentra en un oratorio de la Parroquia El Salvador de Chamical junto a las reliquias de ambos beatos. Durante este año que se cumplen 50 años de sus martirios peregrina por toda la Diócesis.
En el acto de la Celebración de la Autonomía riojana, monseñor Dante Braida expresó las siguientes palabras a modo de oración.
Al compartir este momento de oración abrimos el corazón para recibir la Palabra de Dios Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 12-17
Jesús dijo a sus discípulos:
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Reflexión:
Queridos hermanos y hermanas estamos reunidos hoy para conmemorar los doscientos seis años de autonomía provincial.
Damos a Dios gracias por quienes pusieron las bases de nuestra provincia y por quienes la forjaron a lo largo de la historia. Al mismo tiempo que le suplicamos nos ayude a llevar adelante, con responsabilidad y compromiso sostenido, la tarea de hacerla crecer en este tiempo.
En el Evangelio que escuchamos Jesús que nos invita a crecer desde el amor, sabiéndonos en primer lugar amados por Él como amigos. Decía: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos.
Nos manda amar a los demás cómo el nos amó hasta dar la vida. Este amor incluye a los cercanos y también a los lejanos, incluye a los enemigos.
Realmente es desafiante esta propuesta: Amar hasta dar la vida. Sin embargo es la única que permite crecer en la unidad y superar todo tipo de enfrentamientos.
En esto tiempos en que se dicen palabras hirientes cuando pensamos distinto, o cuando tenemos diferentes posturas sobre una realidad…
Una mirada desde el evangelio nos manda a amar al adversario en primer lugar respetándolo, lo que implica escucharlo atentamente y abrirnos a un diálogo que, aun con tensiones, nos pueda llevar a una instancia superadora. No ayudan palabras que son armas que buscan destruir al otro. Ayudan palabras que se usan para dialogar, buscar consensos que permitan crecer a todos.
Las provincias, y entre ellas la nuestra, aunque seamos autónomas necesitamos un vínculo fluido y sincero con las autoridades nacionales, al mismo tiempo que necesitamos vincularnos con las demás provincias para una colaboración mutua y, cuando es necesario para unir fuerzas en reclamos o en elevar propuestas concretas de desarrollo regional.
Hace 50 años estas posturas antagónicas llevadas al extremo han ocasionados muchas muertes en nuestro país.
Hoy, en la Legislatura, nos acompaña la Cruz que proviene de Chamical, y es la que señalizó el lugar del martirio del P. Gabriel Longueville y fray Carlos de Dios Murias. Sus vidas fueron arrebatadas por vivir y predicar este Evangelio del amor, el respeto y la justicia que hoy escuchamos.
En aquel tiempo cuando se colocó esa cruz en Bajo de Lucas se intentó destruirla, como queriendo borrar también la memoria de lo ocurrido.
Su presencia aquí nos invita a que, como Carlos y Gabriel, podamos hoy dar la vida por desarrollo de nuestra sociedad que incluya a todos los habitantes de esta bendita tierra sin acepción de personas.
Confiando nuestras vidas y la de nuestra Provincia en las manos de nuestro Padre Dios, Padre de todos y Padre providente, recemos juntos como nos enseñó su Hijo, el crucificado – resucitado:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Que por intercesión de los beatos mártires Riojanos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, Dios derrame una abundante bendición sobre nuestra querida provincia, en el nombre del Padre +, y del Hijo + y del Espíritu Santo +. Amén.
Y que tengamos una buena jornada conmemorativa de nuestra autonomía provincial.
















