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Coronación y Consagración de la Virgen del Rosario como Generala de la Policía de La Rioja

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En la festividad de Nuestra Señora del Rosario, la Iglesia diocesana y la Policía de la Provincia de La Rioja compartieron, ayer al mediodía en el Parque de la Ciudad, la Solemne Celebración Eucarística de Coronación y Reconocimiento del Generalato Espiritual de la Virgen. El acto fue presidido por el obispo diocesano, monseñor Dante Braida, y contó con la presencia del gobernador Ricardo Quintela, la vicegobernadora Teresita Madera, el ministro de Seguridad, Miguel Ángel Zárate, el jefe de Policía Comisario General René Omar Molina, el subjefe Comisario General Nelson Sotomayor, la Plana Mayor, personal en servicio y retiro, y la comunidad de fieles.

La celebración comenzó con el recibimiento a las autoridades y la lectura de las moniciones introductorias, que resaltaron el cruce entre la misión de protección institucional y la dimensión de fe.

En la Liturgia de la Palabra, la primera lectura (Hechos de los Apóstoles) presentó a María en oración junto a la primera comunidad cristiana, mientras que el Evangelio proclamó el momento de la Anunciación. A partir de estos textos, monseñor Braida desarrolló su homilía contextualizando el valor de la oración del Santo Rosario y la vocación de servicio: “En el marco de la festividad de Nuestra Señora del Rosario, contemplamos un acontecimiento donde la vocación de servicio institucional y la dimensión espiritual de nuestro pueblo se abrazan en un mismo gesto”.

Mons. Braida (Foto. Policía de La Rioja)

El obispo explicó que “la Virgen que hoy coronamos lleva en sus manos el Santo Rosario. Esta oración sencilla pero profunda no es una repetición mecánica de palabras; es la escuela de María. A través del Rosario, la Virgen nos toma de la mano para conectarnos de modo directo con la contemplación de los misterios de la vida, pasión, muerte y resurrección de su Hijo”.

Concluida la homilía, dio inicio el Acto Institucional de Reconocimiento del Generalato Espiritual. En este sentido, una autoridad policial solicitó formalmente la autorización episcopal en nombre de la fuerza policial.

Tras concederse la autorización y darse lectura a la Disposición Oficial, se efectuó la imposición de los atributos institucionales sobre la imagen mariana. En primer lugar, se colocó el escudo de la División Capellanía Policial sobre la faja blanca en representación del acompañamiento espiritual de la fuerza. A continuación, se impuso el escudo de la Policía de La Rioja sobre la capa, recordando el origen del cuerpo fundado históricamente el 22 de mayo de 1591.

Seguidamente, se incorporó el escudo de la Provincia de La Rioja, expresando el alcance del patronazgo en todo el territorio provincial. Luego se sumó la insignia de Comisario General, compuesta por los cuatro soles dorados y laureles que identifican el grado superior de conducción. Finalmente, se hizo entrega del Bastón de Mando como signo castrense de autoridad, asumiendo que el mando humano se orienta al servicio y al bien común.

“Reconocer a María como «Generala» implica contemplar en Ella el modelo de una autoridad ejercida desde el servicio, la humildad y el cuidado. Para cada miembro de la fuerza, la consagración exige cuidar la propia interioridad. Nadie puede cuidar la vida de los demás si no cuida su propia vida interior”, expresó el Obispo de La Rioja.

“El rol de la Policía es una noble vocación de protección del bien común, la seguridad y la paz social. Sin embargo, la realidad de hoy nos plantea urgentes desafíos que debemos abordar con valentía: trabajar en red y con cercanía al pueblo (…) prevención comunitaria del delito”, sostuvo Braida.

“Nos duele profundamente ver la destrucción de personas y la ruptura de familias provocadas por el avance sostenido del narcotráfico y el narcomenudeo. Vemos con gratitud cómo muchas personas e instituciones comunitarias trabajan incansablemente para rehabilitar a quienes han caído en las adicciones. Sin embargo, esto no alcanza si no hay una decisión firme de poner un límite al fácil acceso de la droga en nuestras calles”, agregó el Obispo.

A su vez, dirigió unas palabras a los hogares de los efectivos de la fuerza: “Para las familias policiales, la Virgen se convierte en el refugio del hogar. Detrás de cada uniforme hay una esposa, un esposo, hijos o padres que sufren las ausencias, el desgaste y los peligros de la función. Pedimos a la Madre que sostenga las familias de nuestros policías en la paz, la unidad y la fidelidad”.

Tras la lectura del Decreto de Coronación Episcopal, el obispo realizó de pie la Oración Oficial de Acción de Gracias e Invocación del Ritual y asperjó las coronas con agua bendita.

Siguiendo la rúbrica del Ceremonial de los Obispos contemplada en el guion, se procedió a la imposición física en silencio: primero se coronó a la imagen del Niño Jesús y posteriormente a la Santísima Virgen María del Rosario. Durante la incensación de la imagen, la asamblea acompañó con el canto litúrgico.

Foto: Policía de La Rioja

En relación al sentido de la autoridad al servicio del pueblo, el obispo citó el magisterio de la Pascua Martirial Riojana: “Al reflexionar sobre el servicio al pueblo, no podemos dejar de mirar la memoria de nuestro Beato Enrique Angelelli y de sus compañeros mártires: Gabriel, Carlos y el laico Wenceslao. Monseñor Angelelli nos enseñó a vivir con «un oído en el Evangelio y otro en el pueblo». Él mismo recordaba que las Fuerzas de Seguridad están para ayudar a que nuestro pueblo viva en paz y sea feliz”.

La misa continuó con las intenciones de la Oración de los Fieles, la Colecta, la Procesión de Ofertorio, la Liturgia Eucarística y la Comunión. Tras la oración poscomunión, la celebración concluyó con la bendición final de envío impartida por monseñor Braida.