Velada del Niño Alcalde

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El 30 de diciembre por la noche en el Templo San Francisco de La Rioja se celebró una velada en homenaje al Niño Alcalde y a San Francisco Solano. Mucha gente se dio cita desde las 22 y hasta las 5 de la mañana del día 31 con manifestaciones folklóricas, el canto de Los Allis, veneración de todo el pueblo que tomó gracia del Niño Jesús Alcalde y de san Francisco solano y la Misa celebrada a las 12 de la noche y presidida por Monseñor Braida quien nos dejó esta reflexión:

“El nacimiento de Jesús es una buena noticia, estos días de Navidad Dios se acercó a los hombres haciéndose uno de nosotros los ángeles repiten gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres.

Tenemos que peregrinar en la tierra construyendo la paz para todos los hombres, lo mejor para crecer como personas es que reine la paz, la paz en nuestras comunidades , sabemos que hay peleas, enemistades, luchas de poder de ideas, la paz puede construirse domesticando, imponiéndose a los demás y es una paz aparente , cuando entramos en esa dinámica que es una dinámica del mal, la tienen muchos pueblos, también el pueblo donde nació Jesús a quienes ver como un líder pero Jesús no actúa así no reacciona con violencia, amando y perdonando a quienes le están quitando la vida. Ese es el camino para construir la paz, amando.

San Francisco captó este modo y se da cuenta de ese sistema de poder, de opresión de unos a otros. Francisco descubre otro modo de vida y escucha a Dios que le dice Francisco construye mi Iglesia, que no era hacer un templo sino el mundo en el que él vivía en donde no había paz, sino imposición a los demás. Poco a poco va cambiando su corazón y comprende que el camino de amor es el que cambia las realidades y se da cuenta que la violencia no lleva a ningún lugar y decide compartir esto con los demás. Y ese es un llamado para nosotros hoy, construir comunidad desde el amor al otro.

Esto también lo bebió Francisco Solano, construir la paz desde una renuncia a sí mismo y cuando llega a aquí y ve este enfrentamiento entre españoles y diaguitas pone en juego su propia vida para construir la paz, le habla a los españoles y a los diaguitas, le presenta a Dios y que solo la obediencia a él puede darnos una paz en donde todos podamos vivir en un mismo territorio y entendernos como hermanos. Por eso unos y otros tenemos que arrodillarnos ante Dios y animarnos hasta dar la vida por la paz y San Francisco Solano la logra por esta obediencia a Dios y por creer que en la tierra todos tenemos un lugar y el derecho a crecer en justicia y dignidad.

Este tinkunaco no es solo un recuerdo, es un estilo que tenemos que tener obedeciendo a Dios y construyendo la fraternidad desde este amor profundo, los invito que no lo vivamos como un tinkunaco más sino que ilumine y anime hoy nuestra vida y nuestra sociedad. También necesitamos dirigentes que puedan promover una democracia en donde todos seamos constructores de la sociedad en que vivimos Dios creó la tierra para todos, nadie está de más y si hay alguien frágil y debilitado con más razón tenemos que cuidar al más frágil y darle  su lugar.

Ahora nos ponemos de pie y rezamos la oración de San Francisco por la paz”

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.

Que allí donde hay odio, yo ponga el amor.

Que allí donde hay ofensa, yo ponga el perdón.

Que allí donde hay discordia, yo ponga la unión.

Que allí donde hay error, yo ponga la verdad.

Que allí donde hay duda, yo ponga la Fe.

Que allí donde desesperación, yo ponga la esperanza.

Que allí donde hay tinieblas, yo ponga la luz.

Que allí donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Maestro, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,

ser comprendido, cuanto comprender,

ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,

es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,

es perdonando, como se es perdonado,

es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Amén.