Inicio Iglesia 1-Iglesia en La Rioja «Usted eligió al que nunca lo va a traicionar» – Maxi Palacio,...

«Usted eligió al que nunca lo va a traicionar» – Maxi Palacio, futuro diácono

0
12

Maximiliano Palacio será ordenado diácono en pocos días. Conversamos con él y destacamos su diálogo con un interno de la cárcel que fue clave en la respuesta a su búsqueda: Seguir a Jesús

 

1. ¿ Cómo fueron tus años de formación?
Siento que puedo resumir esta pregunta en una frase: «he sido feliz a lo largo de estos años».
Por supuesto, esto no significa que no me tocara atravesar dias grises o situaciones en las que no me sintiera cómodo o contento.
Entiendo que la felicidad se compone del cúmulo de todos los momentos: lindos y feos, alegres y tristes, cuesta abajo y cuesta arriba. Así y todo, siempre he sentido que Jesús estuvo sosteniéndome, acompañándome, entusiasmándome, impulsándome… amándome. Y en definitiva, eso fue lo que hizo que los años pasaran y siguiera adelante: tener a Jesús al lado. Y cuando me pasó que sentí que Jesús se alejaba, la que nunca se apartaba y siempre estuvo fue la Virgen.

2. ¿Como fuiste madurando tu sí a Jesús?
Creo que esta pregunta tiene mucho que ver con la anterior. El Sí fue madurando en la relación con Él. Cuando quise ver las cosas desde mi propia perspectiva e ir adelante por mis propias fuerzas, fue cuando la barca se tambaleaba y parecía que el único horizonte era el fracaso. Pero inmediatamente volvía a buscar su presencia, como en la lectura de la tempestad calmada: Fue Jesús quien me orientó, me guió, me esperó y me dió ánimo para seguir adelante.

3. ¿Qué dificultades, cruces encontraste, situaciones en que dijiste…no sigo…?
Haciendo una analogía, podria decir que el seminario es como una relación de noviazgo en la que vas conociendo a la persona con la que mantenes esa relación. Y cuando las cosas van enserio uno se plantea y busca discernir si quiere seguir en la relación de pareja que tiene o buscar otros rumbos. Como dije antes, sería absurdo pensar en que todo es color de rosas. Hay momentos en los que uno piensa o duda (o al menos yo lo he vivido así), pero siempre he tenido la gracia de confiar en Dios, y Él nunca me ha soltado de la mano. Eso también me ha dado la fuerza para confiar y avanzar en el camino.
En mi experiencia, no me llamó a servir a su pueblo porque sea perfecto. Al contrario, conoce perfectamente mis límites y cada uno de mis defectos. Pero al mirarme con amor y misericordia, aun sabiendo que me voy a equivocar una y mil veces, me llamó y me llama a poner al servicio los dones y virtudes que me ha dado, dándome también la posibilidad de trabajar esos límites y defectos para ir mejorando día a día.
Seguir a Jesús no es cosa sencilla. Tiene sus desafíos, como todo. Y aún cuando la gente pueda pensar que para uno es más sencillo porque «estás mas cerca», la verdad es que cada día uno se levanta y vuelte a decidir caminar tras sus huellas.

4. ¿Qué te alienta a seguir a Jesús?
Tres cosas podria decir: 1. Saberme amado por su amor infinito; 2. Saberme mirado y tratado con misericordia, y 3. Saber que en cada persona que trato y en cada corazón que se abre para compartirme su historia, Él está presente y es una nueva oportunidad de encontrarnos.

5. ¿Cómo ha sido tu experiencia Pastoral?
Ha sido una experiencia de amor permanente. No tanto por lo que uno puede dar, sino por lo que uno termina recibiendo. A lo largo de estos años tuve la oportunidad de conocer muchas y diversas realidades: personas que pierden seres queridos, que cargan sobre sus espaldas historias de vida durísimas, otros con diagnósticos médicos irreversibles, algunos con problemas de adicciones, etc, etc, etc. Y en todos ellos encontré una palabra de esperanza, de cariño, de cercanía… de amor. Así es que siempre fue (y es) muchisimo más lo que recibí que lo que pude ofrecer.
Recuerdo una oportunidad en la que fui a la cárcel. Otra veces visité el penal y demás, pero esa era la primera vez que entraba a los pabellones. No soy tímido ni mucho menos, pero sentía que no sabía cómo desenvolverme, qué decir, o de qué manera comenzar una conversación. Y mientras yo estaba asi, como aturdido en mi mente, de la nada se acerca un presidiario y me dice: «lo felicito, usted ha elegido el mejor camino». Me quedé helado. Me resultó tan espontáneo y sorpresivo que no sabía que decir. Soy una persona que habla hasta por los codos y en ese momento no tenía tenia palabras. «Ah si… y ¿por qué?» Me surgió preguntarle. «Porque usted ha elegido al que nunca lo va a traicionar», respondió.
Para mí fue una confirmación inmediata, no solo de haber elegido bien al seguir a Jesús, sino también de estar en el lugar correcto. A partir de eso charlamos hasta que terminó la visita. Jamás me saqué de la cabeza y el corazón las palabras de ese muchacho.

6. ¿Qué le pedis al pueblo de Dios al que te vas a consagrar?
Dos cosas: primero, que me enseñen a ser pastor con olor a ovejas, como decía el Papa Francisco. Que me reten cuando lo merezca, me den aliento cuando me vean medio «pachucho» y me acompañen a ser Iglesia juntos. Segundo, que recen por todos los que consagramos nuestra vida al Señor. Que recen mucho. Para que Dios envíe muchas y santas vocaciones a su Iglesia, tanto varones como mujeres. Estamos atravesando tiempos muy difíciles, en todos los ámbitos de la sociedad. Y nosotros, como Iglesia, no estamos exentos de nada. La gente merece curas, monjas, esposos y esposas santos/as.
Hay que rezar mucho para que, mientras que los que estamos vayamos haciendo lo que podamos, los que vengan seas realmente santos y le hagan muchísimo bien a la humanidad.

7. Frase y porqué de esa frase…
La cita bíblica que me acompaña desde el ingreso al Seminario es la de Is.43,5: «No temas, yo estoy contigo».
Al menos en mi caso, al pensar en la posibilidad de ingresar al Seminario se me generaban cientos de preguntas que, de buenas a primera, no tenían una respuesta concreta y esta cita bíblica fue la respuesta que encontré a la petición que le hice de no dejarme solo, de que me acompañe a lo largo del camino, de que sea Él quien me guíe y oriente en la decisión. Desde entonces, y como ya lo fije antes, siempre sentí su presencia, su compañía, su guía y su mirada amorosa y misericordiosa.

8. Lo que quieras agregar
Invitar a todos, jóvenes y adultos a animarse a preguntarse y buscar la respuesta acerca de lo que Dios sueña para sus vidas.
Teniendo en cuenta que la Iglesia la formamos entre todos (curas, monjas, monjes, esposos, esposas y laicos), Dios nos quiere felices y esa felicidad, esa plenitud existencial que muchas veces anhelamos y buscamos incesantemente,en mi experiencia, va de la mano del sueño que Dios tuvo para nosotros al momento de crearnos.
Preguntarse por la vocación es mucho más que preguntarse por una profesión. Es elegir un estilo de vida, una manera de vivir en relación con Dios y el prójimo. Al animarnos a responder, nos animamos a dar ese paso necesario para alcanzar esa plenitud que llamamos felicidad.

¡Gracias Maxi! Rezamos por tu entrega