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“Sigan, no bajen los brazos”: el emocionante aliento de la hija de Wenceslao a los peregrinos que acarician la meta

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La meta ya se vislumbra en el horizonte llanisto. Tras recorrer más de 400 kilómetros a pie por las rutas que unen Córdoba con La Rioja, el grupo de peregrinos coordinado por el padre Pablo Márquez se encuentra en Patquía, a muy pocos kilómetros de su destino final en la Catedral de San Nicolás. En medio del cansancio acumulado tras jornadas extenuantes de hasta 12 horas de marcha y 43 kilómetros diarios, una voz muy especial llegó para renovar las fuerzas de los caminantes: la de María Rosa Pedernera, la hija mayor del beato Wenceslao Pedernera.

Al enterarse por las noticias y las redes sociales de este grupo que camina por la memoria de su padre y los compañeros mártires, María Rosa no dudó en hacerles llegar un mensaje cargado de fraternidad y emoción:

«Quiero saludar a ese grupo peregrino que va hacia la tierra de los mártires riojanos… Pedirle a Dios por sobre todo y a los mártires que los cuiden, que los protejan en su camino. Que lleguen bien, sanos y con muchas ganas de compartir todo lo que se va a vivir en este homenaje de los 50 años. Siempre recuerdo la perseverancia de mi papá con el Evangelio, con la Biblia, y esa lucha para que siguieran la Palabra del Señor. Yo los invito a que sigan, a que no bajen los brazos… Les mando un gran abrazo fraterno».

Un camino de Fe, Esperanza y Amor

Esta peregrinación a pie, que comenzó el pasado domingo 5 de julio desde la Catedral de Córdoba, nació de un diálogo fraterno entre el padre Pablo Márquez y el padre Melchor, buscando profundizar en el legado y testimonio de los beatos mártires. El andar diario de Francisco, Verónica, Ariel, Analía y el padre Pablo —junto a peregrinos de Alta Gracia, Carlos Paz, Laguna Larga y Córdoba— ha transformado la ruta en un espacio sagrado.

Para el padre Pablo, el sentido profundo de este esfuerzo físico se resume en una célebre enseñanza de la Iglesia latinoamericana:

«Como nos recordaba el Documento de Aparecida: ponerse en camino es un acto de fe; el caminar durante la marcha es toda una celebración de esperanza, y el llegar será un encuentro de amor».

La Eucaristía celebrada cada noche y la oración del rosario constante han sido el alimento para sostener una rutina que comienza a primera hora del día. En la ruta, el grupo ha descubierto que esta misión no la hacen solos. El sacerdote destaca que en esta peregrinación interactúan cinco grandes actores: Dios que los pone en camino; los Mártires que interceden y los cuidan; los peregrinos a pie; los asistentes que proveen agua y aliento desde el auto de apoyo; y las comunidades que los reciben y hospedan con asombro y alegría.

A lo largo de estos días, el camino ha regalado momentos de profunda consolación espiritual. Uno de los más significativos para el grupo fue encontrarse con Fray Miguel Ángel López, franciscano conventual que fue compañero y amigo íntimo del beato Carlos de Dios Murias, y quien pronunció las palabras de despedida en sus exequias junto a monseñor Angelelli.

Asimismo, en localidades como San Marcos Sierras y Villa de Soto, la presencia de los peregrinos movilizó a los vecinos más allá de cualquier prejuicio, uniendo a la comunidad en torno al respeto y la memoria del obispo Angelelli. «Nos mostró la generosidad, la providencia y el cuidado de los hermanos por nosotros», remarcó conmovido el padre Pablo.

Rumbo a la gran fiesta litúrgica del 17 de julio

Con las fuerzas renovadas por el mensaje de María Rosa Pedernera y el sostén de una enorme comunidad que los acompaña mediante una «peregrinación espiritual» desde sus hogares, los peregrinos encaran el último tramo de la ruta. Su llegada está prevista para el próximo viernes 17 de julio, para participar activamente de la Solemne Misa Litúrgica de las 20:00 horas en la Catedral de La Rioja, coronando estos 50 años de testimonio martirial.

Esta histórica caminata plasma de manera viviente las Líneas Pastorales 2026 de la diócesis, que invitan a ser una Iglesia decididamente orante, fraterna y misionera en salida, capaz de desgastarse por llevar el consuelo y la alegría del Evangelio donde haga falta. ¡La Rioja y Córdoba se unen en un solo abrazo para seguir andando nomás!