El padre Jorge Hilal es párroco de la Parroquia Sagrado Corazón y la Parroquia del Valle de Chilecito y Adminstrador de la Parroquia San Pedro de Famatina. Aquí conversamos con él por su misión de encargado de la Catequesis de la Diócesis
Padre ¿Qué te parece esta convocatoria? ¿Por qué ha venido tantísima gente?
Yo creo que se siente la necesidad de formación, se siente la necesidad de compartir experiencias entre los catequistas, se siente la necesidad de compartir juntos la misión como catequistas. Entonces yo creo que ha sido una respuesta a esta necesidad que siempre se siente en los catequistas y que cada año la Diócesis ofrece este espacio de encuentro, de formación, de compartir experiencias y de oración también para los catequistas.
¿Cómo definieron la temática?
Especialmente teniendo en cuenta los 50 años del martirio de nuestros mártires y también en este contexto de la sinodalidad que estamos viviendo, son los dos grandes temas que han definido el objetivo, el tema de este encuentro también.
Vos como Presidente de la Junta de Catequesis, ¿cuáles serían los dos o tres temas que les generan más preocupación y los dos o tres temas que les dan más esperanza?
Como mayor preocupación, quisiéramos llegar a los catequistas de las parroquias del interior que por la situación justamente de la distancia muchas veces tienen cierta dificultad para participar de instancias de formación, entonces queremos organizar encuentros con los catequistas del interior.
Otro de los objetivos es poder concluir el proyecto Diocesano de Catequesis, diríamos que esos son como los dos más importantes quizás para esta primera etapa del año. Y como esperanza, creo que esta sed de formación de los catequistas, el testimonio de los catequistas de su servicio, para mí son signos que nos alientan en este camino.
Unas palabras finales
Primero el agradecimiento al servicio que están brindando todos los catequistas, su vida entregada, su tiempo dedicado a los niños, a los jóvenes, a los adultos y animarlos a que sigan en esta misión, a que sigan encendiendo su corazón en el Evangelio, en la Palabra del Señor, para que sigan siendo sembradores de la vida, del amor y de la misericordia del Señor.














