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Monseñor Braida – Homilía de la Vigilia Pascual 2026

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EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO

NOS CONDUCE A LA COMUNIDAD Y NOS COMPROMETE ANTE LOS DESAFÍOS DE HOY

Homilía Mons. DANTE BRAIDA Vigilia Pascual en la Iglesia Catedral y Santuario San Nicolás de Bari, La Rioja. 04/04/2026 21.00 Evangelio: Mt 28, 1-10

¡No teman, Jesús, el Crucificado ha resucitado!

Queridos hermanos y hermanas:

Con este anuncio María Magdalena y la otra María son recibidas en el sepulcro que fueron a visitar.

Con la Resurrección de Jesús la VIDA fluye y renueva todas las cosas. Cristo Resucitado viene a renovar y dar sentido pleno a nuestras vidas.

  • En primer lugar, este día es para hacer memoria y reconocer, como lo escuchamos en las lecturas de Antiguo Testamento, que Dios es quien crea todas las cosas y las crea buenas, poniendo al hombre y a la mujer en el centro de todo, como algo muy bueno, muy querido. Cuando el mal vino a dañar esa obra, Dios no se desentiende, busca el modo de salvar, de liberar a la humanidad. Es el gran mensaje del éxodo. Y para ayudarnos y orientarnos nos ha dado los mandamientos que los profetas buscaron que el pueblo los respete y los viva.

El libro de Baruc nos decía que esos mandamientos y toda la Palabra de Dios es una fuente de discernimiento y sabiduría, es fuente de justicia, de paz y de una Vida Nueva para todos.

Finalmente, la persona de Jesús es la Palabra de Dios hecha carne que nos ha manifestado el amor de Dios de muchas maneras hasta hacerlo al extremo de dar su vida por todos. Así nos enseña que se vive bien la vida cuando se la entrega generosamente por el bien de los demás.

Por eso esta noche al hacer memoria lo primero que nos nace es AGRADECER, agradecer a ese Dios que nos ama profundamente y busca ayudarnos constantemente para que recibamos y compartamos su VIDA PLENA.

  • María Magdalena, que había sido ayudada y liberada de muchos males por Jesús, ahora se encuentra con Él resucitado. Encuentro que le quita todo temor y la llena de una alegría profunda. Encuentro que le da una fuerza vital para convertirse, en primer lugar, en anunciadora de esta buena noticia a su comunidad.

Hoy, en esta celebración, venimos a encontrarnos con Jesús Resucitado. Sí, el mismo que pasó la vida haciendo el bien, que lavó los pies a los discípulos y murió crucificado. Este encuentro es también para nosotros motivo para soltar todo tipo de temor y dar lugar a su Amor, a su alegría.

Por tanto, la primera disposición de parte nuestra para vivir este Encuentro es la apertura PARA RECIBIR su ayuda, reconociéndonos necesitados, que somos frágiles y que necesitamos su PRESENCIA renovadora que nos llene de Vida y de pasión por la Vida. Disposición también para recibir la ALEGRÍA, que brota de su PRESENCIA VIVA.

Querida comunidad, necesitamos cada día de nuestras vidas tener espacios de encuentro con el Señor. Una vida que persevera en la oración nos abre crecer desde un vínculo de amistad profunda con el Señor. Amistad con el Señor que nos sana de toda herida que podamos tener, nos libera de toda atadura que pueda esclavizarnos, nos transforma en personas capaces de hacer cada vez más el bien, nos ilumina para que podamos discernir la voluntad de Dios, nos conduce a una UNIDAD que plenifica nuestras vidas constantemente.

  • Enseguida Jesús envía a las mujeres a anunciar su Resurrección a los Apóstoles y a decirles que vayan a Galilea que allí lo verán.

Galilea era el lugar donde se conocieron con Jesús, donde crecieron como comunidad y donde aprendieron del Maestro a servir al prójimo, siendo testigos de muchas enseñanzas y milagros.

Allí tendrán que ahora renovar la experiencia de PERTENENCIA a una Comunidad pero con un vínculo en común con Jesús ahora resucitado.

Queridos hermanos y hermanas, la VIDA DE JESÚS también hoy fluye cuando estamos unidos a una comunidad, cuando pertenecemos a un grupo en el cual podemos crecer en la fe en Jesús y en el cual podemos ayudarnos mutuamente en toda circunstancia.

La Iglesia está llamada a ser esa familia donde todos encontramos nuestro lugar de pertenencia, donde encontramos la contención y apoyo que todo ser humano necesita para crecer y desarrollarse.

Por eso, el Resucitado hoy nos anima a cuidar los vínculos en nuestras familias, en el matrimonio, con los hijos, a crecer en los vínculos con quienes nos relacionamos cada día en ambientes de trabajo, o en el vecindario, en un club o en alguna institución a la que pertenecemos.

  • Ese envío de Jesús a Magdalena y la otra María, es también el que nos hace a nosotros. Nos quiere hoy testigos de su PRESENCIA y de su AMOR TRANSFORMADOR en el mundo que vivimos.

Hoy nos toca reconocer los desafíos de este tiempo para responder a ellos con nuevas propuestas, con creatividad y con redes que involucren a muchas personas a ser parte de una búsqueda de respuestas.

Cuando somos capaces de relacionarnos con otros desde el AMOR transformador del Resucitado podemos preguntarnos podemos mirar la realidad que nos rodea y preguntarnos ¿cuáles son esos desafíos hoy? ¿Cómo podemos enfrentarlos? ¿Con quiénes? ¿Cuándo?

LA VIDA DEL RESUCITADO fluye cuando nos animamos a relacionarnos con más personas y buscamos responder a esos desafíos.

Queridos hermanos que la alegría de la Resurrección del Señor nos ayude a abrirnos a un tiempo nuevo y recorrer nuevos caminos para que, respondiendo a los desafíos actuales seamos en todo un claro signo de esperanza.

Feliz Pascua de Resurrección. Bendiciones y mucha paz!