Miércoles de Cenizas – Homilía de Monseñor Braida

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Miércoles de Ceniza 2026

 ESCUCHAR Y AYUNAR. La Cuaresma como tiempo de conversión.

Homilía pronunciada por mons. Dante Braida en catedral y Santuario San Nicolás de Bari de la ciudad de La Rioja -18 de febrero-

Queridos hermanos y hermanas:

“Vuelvan a mí de todo corazón… vuelvan al Señor, su Dios, porque Él es bondadoso y compasivo”. Con estas palabras, el profeta Joel invita al pueblo, y a nosotros hoy, a acercarse a Dios y a cambiar de vida, a convertirnos a través de un vínculo más fuerte y cercano con Dios.

Iniciamos hoy el tiempo de cuaresma en el que nos disponemos a renovar nuestras vidas a recorriendo un camino de conversión y crecimiento, que tiene como paso fundamental acercarnos más a Dios, escuchándolo con mayor disposición a dejarnos guiar por Él. El horizonte de este camino es la celebración del misterio central de nuestra fe, la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. La Pascua es el acontecimiento que le da sentido a nuestra vida y la hace plena.

Para vivir este tiempo de cuaresma, el Papa León en su mensaje[1] nos invita a cultivar tres actitudes fundamentales:

  • La primera consiste en agudizar la escucha de Dios y del prójimo, ya que seguimos a un Dios que sabe escuchar. Nos dice: Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex3,7) … Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón… Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta.”

Escuchar cada día la Palabra, recibir su mensaje, nos abre a dejar que Dios tome nuestra vida y se exprese en ella, reflejando su pensamiento, su misericordia, su caridad. Entonces, la invitación para vivir plenamente este tiempo cuaresmal es seguir la lectura de la Palabra que nos indica la Liturgia, con una escucha atenta y humilde. Al mismo tiempo implica disponernos a escuchar a las demás personas, sobre todo a quien padece alguna necesidad o alguna injusticia. Con una escucha atenta, teniendo los mismos sentimientos de Dios podremos dar una mano oportuna y concreta.

  • La segunda actitud es el ayuno. Nos dice el Papa: “si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión… sirve para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo. [El Ayuno]exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios» [Benedicto XVI] … me gustaría invitarles -continúa el papa León- a una forma de abstinencia muy concreta… la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad…”

En estos días, en que con frecuencia se utilizan palabras para herir a otros porque no estamos de acuerdo con su modo de pensar o proceder ya sea en el ámbito de la vida cotidiana o en redes sociales estamos llamados a cultivar un nuevo modo de expresarnos. En primer lugar, reconociendo cada uno de aquellos sentimientos que originan palabras que dañan, luego reconocer las personas o situaciones que suelen despertar en mí esos sentimientos. Este reconocimiento, con la oración y la disposición a la escucha atenta del otro y a la conversión pueden originar en mi un nuevo modo de comunicarme que incluya el respeto y la cordialidad necesaria para que todo diálogo sea constructivo.

  • La tercera es una invitación que nos hace el Papa es a caminar juntos, en familia y comunidad, en la Iglesia y en la sociedad. Nos dice: “Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno… nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones…”

Caminar con otros, reconociendo sus necesidades y talentos, nos lleva buscar construir juntos un mundo mejor que refleje los valores y la presencia del Reino de Dios que vino a instaurar Jesús. Caminar con otros, asumiendo la vida desde el Evangelio, implica ocuparnos de quién hoy está padeciendo una situación de pobreza o limitación en su vida. Es ocuparnos de aquellos niños o adolescentes con mayores carencias que necesitan adultos que contienen y acompañan y se comprometen con brindar nuevas oportunidades de crecimiento. Es ocuparnos de erradicar todo consumo problemático que daña la vida muchas veces de modo irreversible. Es ocuparnos de quienes hoy padecen la precariedad laboral, o la falta de trabajo; de aquellos que no tienen para alimentarse o recibir una educación adecuada.

Es ocuparnos, especialmente, de quienes no han recibido el Evangelio porque nadie se los ha compartido. Ese Evangelio que da sentido pleno a nuestras vidas y que requiere ser testimoniado y comunicado siempre.

En La Rioja vivimos este tiempo cuaresmal en el marco de la próxima Asamblea diocesana[2] en la que queremos fortalecer el caminar juntos y, al mismo tiempo crecer en el amor a Dios y en el compromiso con el prójimo.

Que la oración, el ayuno, la actitud de escucha nos ayuden a prepararnos para vivir esta Asamblea de modo que podamos revisar y renovar las Líneas Pastorales para que todos los cristianos podamos participar con entrega y alegría de la misión de la Iglesia y del servicio a nuestro pueblo. Así sea.

[1] Santo Padre León XIV. Mensaje para la Cuaresma de 2026. https://diocesislarioja.com.ar/mensaje-de-cuaresma-de-leon-xiv-desarmar-el-mensaje-hiriente/

 

[2] Asamblea Diocesana. 14 de marzo de 2026. https://diocesislarioja.com.ar/14680-2/