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Magdalena Taintourier – Una mujer francesa comprometida con La Rioja

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Magdalena Taintourier es la mujer francesa que donó el terreno para que se desarrollara en Sañogasta el sueño cooperativo de Wenceslao Pedernera. 

En el día de la Mujer en el ejemplo de ella, rendimos homenaje a tantas mujeres generosas con un corazón entregado a Dios y los demás.

La Rioja le debe a Magdalena el haber aportado sus propios bienes para que se constituyera una cooperativa agraria promovida desde la Parroquia local y después del asesinato de Wenceslao, no dudó en ayudar a Coca quien siempre la recuerda con mucho cariño.

Nació en Francia, en el año 1901, se formó como asistente social y en 1965 decidió venir a América Latina a servir a los más necesitados y decía que no hay jubilación en el servicio del Señor es decir en el servicio de nuestros hermanos. Decidió dejar un país súper desarrollado para trabajar solidariamente con los pobres de esta tierra y valen sus propias palabras:«Vengo de aquella civilización del confort y del egoísmo responsables tremendamente, Del subdesarrollo del tercer mundo, por eso yo también llevo algo de culpabilidad colectiva, así que no solo como cristiana, sino como ciudadana de un país rico. Tengo una deuda moral con ustedes»

Pertenecía a la Fraternidad laica del Charles de Foucauld, dentro del cual realizó 2 misiones: Por una parte el apoyo a las comunidades de base con las cuales trabajaba y por otra una relación espiritual intelectual y material con grupos y personas.
De América Latina en ambos casos demostró su apertura, su eficacia y también su firmeza en condiciones difíciles, aunque trabajaba con toda la comunidad, la mayor parte de su acción se dirigía a los más pobres y sufridos, la promoción humana y no la mera asistencia. Era muy rigurosa en cuanto a esa orientación, buscar el crecimiento de las personas, ella lo expresaba de esta manera: Así que intenté en un barrio criollo de Reconquista, (La Cortada) hacer lo que estaba a mi alcance buscando primero y sobre todo conocer a los vecinos por dentro. Como ellos me lo dijeron en la despedida. No por fuera lo que temían de entrada, temían y eso para ver con ellos, lo que más les hacía falta para ser gente como los demás y sentirse más gente responsable, vivir en medio de ustedes que ahora son mi familia, Me permitió aprender a conocerlos a conocer sus tremendos problemas. He visto que uniendo a esfuerzos con los demás. Se puede luchar y conseguir algo es poco, lo que hace cada uno, pero todo juntos podemos hacer mucho.

Otro aspecto de su personalidad, digno de destacar, fue su apertura. Su casa era la casa de todos en particular de los obreros apostólicos, era intrépida, hacía viajes largos e incómodos para visitar y ayudar a amigos y comunidades, intrépida también para decir y hacer lo que le parecía justo y necesario.

Rompiendo las barreras del conformismo de la tradición y del silencio durante la dictadura cívico militar, expresó su compromiso y solidaridad con los perseguidos y los presos políticos, quienes la conocieron en sus últimos años a través de hechos significativos.

Destacan su desprendimiento, vivía austeramente y tenía la preocupación de ahorrar para ayudar a los demás después de sufrir, una fractura ósea quiso ser atendida en la sala común del hospital. En su testamento pidió ser sepultada en tierra en el rincón del cementerio donde descansan los pobres, Sin ningún lujo en dicho testamento daba gracias a Dios a la comunidad y entregaba sus bienes a Cáritas diocesana, falleció en 1981.

Nos mostraba que no hay edades ni tiempo para responder con amor a Dios a su prójimo y a la fraternidad,