Las Mujeres que hacen los recuerdos de San Nicolás en cada Tinkunaco

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Son tres mujeres, Carmen, Valeria y Graciela, que pertenecen a la Comunidad de la Catedral y cada Tinkunaco realizan con sus manos las banderitas, los rosarios, las oraciones de San Nicolas a cambio de lo que cada uno desee colaborar con el Tatita San Nicolás. Carmen hace más de 30 años que hace este servicio. Con ella conversamos.

 

 ¿Cómo se les ocurrió hacer esto?

No sé, fue una inspiración que me vino a mí de hacer cosas para donar y juntas recaudar para la iglesia, para entregarle al sacerdote para lo que necesite. Nosotros todo esto ponemos de nuestro bolsillo y entregamos las cositas a voluntad de la gente. Y lo que la gente le da, eso recaudamos y le damos al padre, al sacerdote. Ya hace muchos años que venimos con esto, haciendo los adornos.

¿Y cómo los hacen? ¿Con qué material? ¿Cómo los hacen estas banderitas? 

Lo hago con fiselina y adentro le pongo guata y lo enrosco en un palillito, le pongo una cruz y de ahí le hago  los globitos.

¿Y qué significado tiene la banderita?

Significa la paz, la paz del encuentro del Tinkunaco.

Entonces el que anda con la banderita ¿Por qué es?

El que viene con eso es porque le hizo alguna promesa al santo, de ser fiel al santo. Entonces por eso se viste, llevan una banda y llevan la bandera que significa la paz.

¿Y usted de cuándo es devota del Tatita San Nicolás?

De toda la vida, porque nuestros padres eran ya devotos, venían, se vestían también de alferes por las promesas que hacían. Porque antes la gente creía mucho, ahora está medio descreída y no saben que por intermedio de los santos llegamos a Dios, y por intermedio de la Virgen que es lo más importante.

En cambio ahora no, ahora ya no hacen promesas, nada de esas cosas. Los jóvenes de ahora no saben de venir al encuentro, nada de esas cosas.

Carmen y Valeria

Le preguntamos a Valeria ¿Qué siente al hacer esto? ¿Por qué le dedica tiempo a hacer esto?

Porque empecé chica, hace más de 20 años, me trajeron mi mamá y mi abuela a los 3 años, empecé a venir a la Catedral y después formé parte de un grupo y me quedé, ahora es el grupo Amanecer.

Y colaboramos siempre con el sacerdote y nos pusieron después a un horario de la misa y nos gusta.

¿Y San Nicolás te paga por esto?

Sí, con salud, con tranquilidad, con la alegría de vivir. Nos gusta hacer y colaborar.

¡Gracias Carmen, Valeria y Graciela por este testimonio silencioso de generosidad!