Fiesta de los Beatos Mártires – Homilía de monseñor Braida

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“EN COMUNIDAD, SER TESTIGOS de JESUCRISTO”

HOMILÍA misa memoria de los Beatos Mártires Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville, Wenceslao Pedernera

 Iglesia Catedral y Santuario S. Nicolás de Bari, La Rioja. 17/07/2025. Mt 5, 1-12

Querida comunidad diocesana:

  • Estamos aquí reunidos aquí, en la Iglesia Catedral y Santuario San Nicolás de Bari, donde ejerció su ministerio nuestro querido obispo y beato mártir Enrique Angel Angelelli y lugar donde descansan sus restos. Lugar donde enseñó a toda la diócesis el camino el camino del Evangelio para la liberación del pueblo y para una Vida plena para todos. Unidos a quienes están aquí de distintas comunidades y unidos a quienes participan por el Canal de TV y redes sociales.

Aquí, Mons. Angelelli, ejerció el ministerio de la predicación de modo particular aprovechando las misas radiales y aquí también padeció cuando le impedían transmitir esas misas por ‘disposición de la superioridad’ según le informaron.

Su mensaje lo sabemos tenía como centro y fuente inspiradora la fe en JESUCRISTO CRUCIFICADO, MUERTO Y RESUCITADO. Una fe nutrida de Evangelio que iluminaba las situaciones concretas de la vida y llevaba a un compromiso con mejorar la realidad de cada persona, especialmente las más pobres y vulnerables.

Es por Jesucristo por quien Mons. Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera dieron la vida no solo el día que los mataron sino en su testimonio cotidiano del Evangelio asumiendo las diferentes situaciones de la vida con su luz y buscando desde allí su transformación.

Decía el libro del Apocalipsis: “Ya llegó la salvación… el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos… Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la muerte.”  Mons. Angelelli, en su propuesta pastoral entendía que la fe en Jesucristo debía llevar a una acción concreta en el mundo. Su vida fue un testimonio de cómo vivir el Evangelio en medio de las dificultades y de cómo amar a Dios y al prójimo con todas las fuerzas buscando su liberación de toda esclavitud y guiándolo a una Vida plena.

  • El testimonio que cada uno tenemos que dar de Jesucristo se lo vive siempre como miembros de una comunidad y en comunidad. Cada vez que nos reunimos en comunidad damos testimonio de esa fraternidad que pide el Evangelio: “Cuando dos o tres están reunidos en mi Nombre ahí estoy yo” (Mt 18,20)

Por eso vivir en comunidad es un modo de dar testimonio de Jesucristo. Los cuatro mártires nos hablan de una comunidad que da testimonio del Evangelio tanto en la vida como en la muerte.

Mons. Angelelli, siguiendo las huellas del Concilio Vaticano II, alentó el caminar juntos como Pueblo de Dios, todos corresponsables de la vida y misión de la Iglesia.  Hoy, queremos dar un paso más en este sentido cuando queremos vivir la sinodalidad en la Iglesia. El Documento Final del Sínodo es una nueva y ulterior recepción del Concilio Vaticano II.

En la sinodalidad el centro está el sensus fidei fidelium (sentido de la fe de los fieles) que anima la participación de todos en la vida de la Iglesia. Este ‘sentido de la fe’ es un fruto del bautismo y nos permite discernir juntos la voz del Espíritu. Permite que el caminar juntos sea real cada día y nos lleve a trabajar por la liberación integral de nuestro pueblo.

Nos decía nuestro obispo Mártir: “seguiremos orientando esta Iglesia Diocesana para que la liberación que urgentemente reclama el hombre riojano, se vaya materializando en la óptica del Evangelio y considerando a los pobres como los privilegiados del Reino de Dios, como nos los exige Jesucristo en las Bienaventuranzas. Siento esta tarde que esta Iglesia Diocesana tiene un rostro peculiar en La Rioja. Una vocación original y que debemos hacerla y manifestarla todos juntos. Seguiremos trabajando para que juntos descubramos y asumamos los problemas; juntos afrontemos las dificultades del camino y juntos manifestemos con la vida que Cristo no es una ilusión en la vida sino la subyugante realidad que es capaz de hacer la más profunda revolución en el hombre y en la sociedad, si somos capaces de cambiar radicalmente la vida…”[1]

  • El caminar Juntos es para la misión, o sea, para llevar adelante juntos la misión de la Iglesia en el mundo de Hoy. Jesús nos envía a la misión todo el tiempo. Por eso sus palabras “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio” (Mc 16,15) deben resonar constantemente en todos los bautizados.

Los cuatro mártires llegaron a la Rioja, guiados por el Espíritu de Dios, que los guiaba desde diferentes lugares del país y del mundo y con diferentes vocaciones dentro de la Iglesia.

Aquí, en esta tierra riojana, los mártires trabajaron por la paz como fruto de la justicia. Aquí fueron perseguidos por vivir la misión propia de cada uno. Por practicar la justicia. Por eso, el caminar juntos con espíritu misionero es para mejorar el mundo, para llevar una buena noticia a todas las personas y familias, a todos los ámbitos sociales. Implica ser canales de liberación de todo lo que nos ata y limita el crecimiento. Como bien lo decía mons. Angelelli: “‘Sentir en Iglesia y con la Iglesia’ nos supone para nosotros cristianos, ratificarle a nuestro pueblo, del que somos parte también, que queremos acompañarle en su proceso liberador de todo aquello que le impide ser un hombre como lo pensó y realizó Dios en el relato primero de la Biblia; señor de las cosas y con capacidad creadora, como lo quiere Cristo después de su Pascua. Porque no habrá Rioja nueva sin hombre nuevo…”[2]

Por eso hoy podemos preguntarnos:

¿Cuáles son los desafíos que más nos interpelan en este tiempo?

¿Cuáles las realidades humanas y sociales que más requieren un proceso de liberación?

¿Cómo crecemos como comunidad orante y cómo vivimos el ser comunidad?

¿Cómo asumimos con más firmeza la dimensión misionera de la Iglesia?

Las respuestas tenemos que buscarla juntos, escuchándonos, dialogando, discerniendo en comunidad y caminando juntos con espíritu misionero. Siempre.

Que nuestros beatos Mártires nos sigan indicando el camino para seguir a Cristo en este tiempo con alegría y entrega generosa. Bendiciones y paz. Así sea.

 

[1] ANGELELLI E., Fiestas Patronales de San Nicolás, La Rioja, 2 de julio de 1972, 2.

[2] Ibid