El padre Jorge Pérez irá a Chipre, de febrero a agosto, como Capellán del contingente argentino de Cascos Azules en la misión de paz de las Naciones Unidas. Aquí nos cuenta su testimonio.
La República de Chipre es un país insular ubicado en el mar Mediterráneo oriental. Geográficamente se sitúa al sur de Turquía, al oeste de Siria y el Líbano, y al sureste de Grecia.
Los Cascos Azules
Los Cascos Azules son fuerzas de tareas militares y de seguridad de todas las naciones, que unidas entre sí, ofrecen al mundo un servicio y contribución a la pacificación de los pueblos en zonas conflictos de guerra y catástrofes humanitarias. Todos ellos, estados miembros de Naciones Unidas.
La nación Argentina es uno de los paises que desde hace décadas viene contribuyendo con sus mejores hombres y mujeres pertenecientes a las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Y se han hecho presentes en todas partes del mundo donde la guerra hizo estragos, destacándose siempre por su profesionalismo y capacidad de acción inmediata.
Durante los años 70 Turquia decidió invadir un tercio de la Republica de Chipre, y también un tercio de la Capital del país llamada Nicosia. Fueron combates dolorosos entre ambos ejércitos que obligó a los chipriotas a abandonar ciudades enteras entre bombardeos y muerte.
Por este motivo y desde hace tres décadas los cascos azules Argentinos han sido convocados a participar en el proceso de pacificación, conservar el status quo acordado entre las naciones enfrentadas Chipre y Turquía, mientras las relaciones diplomaticas trabajan para la solución final del conflicto y la restitución de los territorios.
Las tareas en concreto de las fuerzas argentinas son la vigilancia constante por tierra, y con helicópteros por aire en toda la zona de amortiguacion, evitando posibles ataques armadas entre las fuerzas beligerantes.
También se albergan en nuestras bases cascos azules de Brasil, Chile y Paraguay.
Misión del Padre Jorge
En su carácter de capellán auxiliar del Regimiento de Infantería de Montaña 15, La Rioja. Fue convocado a través del Obispado Castrense para acompañar al próximo contingente argentino FTA 67.
Esta es su tercera Misión como Capellán de Contingente de Paz. Anteriormente lo hizo en la República de Haití en 2013. Y en 2014 en la República de Chipre.
Por lo tanto, va por segunda vez Chipre.
Hay que considerar que cada contingente está compuesto de casi 400 hombres y mujeres militares de nuestra patria, la mayoría de ellos casados y con familias a cargo. Y durante seis meses dejarán sus hogares.
Durante ese largo periodo de tiempo pueden pasar muchas cosas en cada una de sus familias, mientras ellos se encuentran a mas de 15 mil kilómetros.
Es allí y antes que nada la vida cristiana debe continuar con todos los sacramentos y tiempos litúrgicos, con la Santa Misa en las númerosas áreas donde se encuentran apostadas las fuerzas argentinas. Son cristianos dentro y fuera del país.
Es mision del sacerdote brindar apoyo espiritual y moral a cada persona que lo necesite segun las circunstancias y necesidades que lo pudieran requerir.
Asi también, cada capellán establece cooperación en la única parroquia católica de la Capital. Se colabora con la celebración de la Santa Misa en distintos idiomas destinada a los fieles católicos de todo el mundo, que residen allí.
La población chipriota es totalmente greco ortodoxa no católica. Y en el territorio invadido es de religión musulmana.
Importancia de la Misión
Es muy importante poder contribuir como sacerdote en esta misión al servicio de la paz, ayudando a sostener y alentar a sus primeros y principales artífices, a nuestros hermanos militares argentinos que sacrifican en distancia y tiempo de separación de sus seres queridos para ir a contribuir a la paz de las naciones.
Y ésta la alegría de ser parte de un pedacito de la historia positiva del trabajo de construcción de la paz y la unidad del mundo, y no de su división y destrucción.
Mensaje Final
A nuestra llegada, en la plaza de armas del cuartel general argentino CAMPO SAN MARTIN, en la localidad de SCURIOTISSA, se encuentra gruta con la Imagen de la Virgen de Lujan, ante su mirada de madre nos encomendamos para comenzar la misión, y también agradecemos antes de retornar al país.
Les pido que recen siempre por todo nuestro contingente, sobre todo por Chipre y Turquía, para que una vez sellada la paz no sea necesario viajar allá.
¡gracias Padre Jorge! rezamos por vos












