En el comienzo de la Semana Santa, el obispo de La Rioja, Dante Braida, invitó a los fieles a vivir este tiempo como una verdadera experiencia de encuentro con Dios, marcada por el silencio, la oración y la entrega generosa de la propia vida.
Durante la celebración del Domingo de Ramos en la Iglesia Catedral y Santuario San Nicolás de Bari, el pastor diocesano puso la mirada en el camino de Jesús hacia la cruz: aclamado como rey por el pueblo, pero luego rechazado y condenado. “Es un rey con autoridad humilde y servicial, que no responde con violencia, sino que entrega su vida por amor”, expresó.
En ese sentido, destacó el profundo significado del silencio de Cristo en su Pasión. “Jesús padece en silencio, acepta el dolor, las burlas, la injusticia, y todo lo ofrece a su Padre. Allí se realiza la salvación”, señaló.
A partir de este testimonio, Monseñor Braida propuso un camino concreto para estos días: recuperar el valor del silencio en medio de una sociedad atravesada por el ruido y la sobreinformación. “Necesitamos el silencio para escuchar a Dios, para encontrarnos con nosotros mismos y para abrirnos verdaderamente a los demás”, afirmó.
También invitó a transformar las dificultades cotidianas en una ofrenda. “Aquello que nos cuesta, que nos duele o nos supera, si lo ofrecemos a Dios, adquiere un valor inmenso. Él purifica nuestro corazón y nos enseña a amar más”, sostuvo.
En su mensaje, el obispo recordó que la espiritualidad cristiana no se vive en abstracto, sino en la vida diaria: en el esfuerzo, en el sacrificio, en el servicio a los demás. “Por amor, estamos llamados a dar lo mejor de nosotros, incluso en medio del dolor”, remarcó.

Una invitación a vivir la Semana Santa en comunidad
En este marco, desde la Diócesis de La Rioja se invita a todos los fieles a participar de las celebraciones litúrgicas que se desarrollarán durante estos días en la Iglesia Catedral y en las distintas parroquias.
En la Catedral y Santuario San Nicolás de Bari, las actividades comenzaron con el Domingo de Ramos, con bendición y misas en distintos horarios. Durante la semana, se celebrarán Vía Crucis, misas y momentos de oración comunitaria.
El Miércoles Santo tendrá lugar la Misa Crismal, presidida por Monseñor Braida junto a los sacerdotes de toda la diócesis, donde se bendecirán los santos óleos y se renovarán las promesas sacerdotales.
El Jueves Santo se celebrará la Misa de la Cena del Señor, seguida de momentos de adoración, mientras que el Viernes Santo se vivirá la Pasión del Señor, con Vía Crucis y adoración de la cruz.
El Sábado Santo tendrá como momento central la Vigilia Pascual, con la bendición del fuego nuevo y la renovación de las promesas bautismales, y el Domingo de Pascua se celebrará la Resurrección del Señor con misas durante toda la jornada.
Asimismo, se informó que durante el Jueves, Viernes y Sábado Santo habrá confesiones en los horarios de 10:00 a 12:00 y de 18:00 a 20:30, invitando a los fieles a acercarse al sacramento de la Reconciliación.

Celebraciones en el interior: Santuario Señor de la Peña
También en el interior de la provincia se vivirán intensamente estos días. En el Santuario Señor de la Peña, en Aimogasta, se desarrollará el Triduo Pascual con celebraciones que incluyen Vía Crucis, celebraciones penitenciales, la Misa de la Cena del Señor con el lavatorio de los pies, y la Vigilia Pascual.
El Viernes Santo se destacará la celebración de la Pasión del Señor, presidida por el obispo, y el tradicional Vía Crucis de los Mártires Riojanos. El Domingo de Pascua culminará con la misa central y actividades comunitarias.
Finalmente, Monseñor Braida animó a los fieles a poner a Jesús en el centro de la vida cotidiana. “Que su nombre esté presente en nuestro día: ‘Jesús, te amo; Jesús, te necesito; Jesús, ayúdame’”, expresó.
Y dejó una invitación profunda para este tiempo:
“Solo quien se anima a entregarse por amor descubre que la cruz no es el final, sino el camino hacia la vida nueva”.
La Semana Santa es, así, una oportunidad para renovar la fe, reconciliarse con Dios y con los hermanos, y caminar juntos hacia la alegría de la Pascua.















