Mauricio Giménez asumió como vicario y moderador de la Diócesis: «vivamos y actuemos como resucitados”

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El sacerdote Mauricio Giménez asumió como vicario de la Diócesis de La Rioja y moderador de la Curia, responsabilidades de servicio junto al obispo diocesano. Asimismo, este jueves fue presentado como nuevo párroco de la parroquia Resurrección del Señor, donde iniciará su misión pastoral acompañado por el sacerdote David Cuello como vicario parroquial.

Con espíritu de esperanza y en el camino propio del tiempo de Cuaresma, la comunidad diocesana vivió entre el miércoles y el jueves una profunda alegría con la asunción del presbítero Mauricio Giménez como vicario de la Diócesis de La Rioja y nuevo párroco de la parroquia Resurrección del Señor.

El nuevo vicario diocesano explicó que su tarea estará centrada en el servicio a toda la diócesis, acompañando al obispo en la animación pastoral y en la vida administrativa. Asimismo, el rol de moderador de la curia —también confiado al padre Mauricio— implica coordinar el funcionamiento de los organismos diocesanos.

En la parroquia Resurrección del Señor comenzará ahora una nueva etapa pastoral que contará con el acompañamiento cercano del sacerdote David Cuello como vicario parroquial.

La celebración, como nuevo párroco, se realizó en la capilla Nuestra Señora de Luján y fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Dante Braida, quien acompañó este momento significativo para la vida pastoral.

Durante la Eucaristía, monseñor Braida dio la bienvenida e invitó a todos a volver siempre la mirada a Cristo:
“Jesús es el Buen Pastor, el único a quien todos tenemos que seguir”, expresó, recordando que los sacerdotes están llamados a servir al Pueblo de Dios y a conducirlo al encuentro vivo con el Señor.

El obispo subrayó además la centralidad de la oración confiada, especialmente en los momentos difíciles, retomando el Evangelio proclamado: “Pidamos, busquemos y llamemos con fe, porque Dios está atento a nuestra vida y dispuesto a ayudarnos en cada etapa del camino”.

Por su parte, el padre Mauricio compartió palabras sencillas y profundamente esperanzadoras para la comunidad. Invitó a vivir la fe desde la alegría pascual que ya se anticipa en el corazón de la Cuaresma: “Cumplamos con nuestra realidad de ser arrojados a la Resurrección. Vivamos y actuemos como resucitados”, animó.

Reconoció que la vida presenta dificultades, pero alentó a no perder la esperanza: “Tenemos problemas como todo el mundo, pero no estamos muertos, estamos vivos”. Y concluyó con una exhortación evangélica que marcó el tono de su nueva misión: “Levántate y anda”.

Una comunidad que camina con esperanza

La comunidad recibió a los sacerdotes con visible alegría y espíritu fraterno. Al finalizar la celebración se compartió un brindis a la canasta, signo sencillo de comunión y cercanía.

En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia riojana renueva así su compromiso de caminar unida, dejándose guiar por el Buen Pastor y confiando en que el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas en medio de su pueblo.