La Diócesis de La Rioja presenta el logo por los 50 años de los Mártires Riojanos
En el marco del Año Jubilar por los 50 años del martirio de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, la Diócesis de La Rioja presenta el logo conmemorativo que acompañará las celebraciones y actividades de este tiempo especial de memoria y fe.
A cincuenta años de su entrega, la Iglesia riojana propone vivir este aniversario como una Pascua: la vida que vence a la muerte, el amor que se hace más fuerte que la violencia y la esperanza que continúa brotando en el corazón del pueblo. El logo busca expresar gráficamente que el martirio de los beatos no pertenece solo al pasado, sino que sigue siendo luz, alegría y camino para el presente.
Elementos del logo:
En el diseño, el número “50 años” ocupa un lugar central. No se trata solamente de una referencia cronológica, sino de un tiempo jubilar entendido como tiempo de gracia, memoria, conversión y esperanza. Es una invitación a volver a las fuentes del testimonio martirial y a renovar el compromiso con el Evangelio.
Cuatro vidas, un mismo camino
La imagen de los cuatro beatos caminando juntos, abrazados y sin distancias, expresa la comunión profunda que los unió en la vida, en la misión y en el martirio. Representan, a su vez, las diversas vocaciones dentro de la Iglesia: el obispo, los sacerdotes, los religiosos y los laicos.
Este caminar compartido simboliza también una Iglesia sinodal, que avanza unida, sostenida por la fraternidad y el servicio al pueblo.
Los signos de cada testimonio:
El beato Enrique Angelelli es representado con su sotana sencilla y el poncho sobre los hombros, signo de una Iglesia encarnada en la vida del pueblo riojano. Sostiene el báculo del pastor y la Palabra de Dios, fundamento de su vida y misión. El gesto del oído en el corazón evoca su recordada expresión: “Un oído en el pueblo y otro en el Evangelio”, síntesis de su estilo pastoral de escucha, discernimiento y fidelidad al Evangelio vivido en la realidad concreta.
El beato Carlos de Dios Murias aparece con su hábito franciscano y sandalias, signos de
pobreza, sencillez y cercanía a los más humildes. Su sonrisa serena refleja la alegría de vivir el Evangelio, mientras la llama en el corazón simboliza su palabra ardiente y su predicación profética, comprometida con la justicia y la fe vivida hasta el final.
El beato Gabriel Longueville es presentado con su camisa clerical, expresión de su vocación sacerdotal vivida con sencillez y cercanía. La cruz que porta remite a su entrega silenciosa y fiel, marcada por el servicio y el amor profundo a esta tierra riojana que hizo suya, testimoniando una fe misionera que se entrega hasta el final.
El beato Wenceslao Pedernera es representado con ropa de trabajo y una pala en sus manos, signos de su vida sencilla, familiar y profundamente insertada en la realidad del pueblo. Su figura recuerda que la santidad también se construye en el trabajo cotidiano, en el matrimonio, en la familia y en el compromiso social.
“Pascua Riojana, alegría del Pueblo”
El lema que acompaña el logo —“Pascua Riojana, alegría del Pueblo”— retoma el espíritu de la celebración de la beatificación de los Mártires Riojanos y expresa la certeza de que, en la historia concreta de La Rioja, la vida fue más fuerte que la muerte.
La sangre derramada se volvió semilla fecunda de fe, de justicia y de compromiso evangélico, haciendo brotar esperanza allí donde quiso imponerse la violencia. La expresión “alegría del pueblo” recoge el sentir profundo de una comunidad que reconoce en sus mártires pastores y hermanos que entregaron la vida por amor.
Se trata de una alegría que no niega el dolor ni borra la memoria, sino que nace de la esperanza pascual y de la certeza de que Dios sigue caminando con su pueblo.
Colores que hablan de la tierra y la esperanza
La paleta de colores del logo evoca la tierra riojana, la sangre derramada, el fuego del Espíritu y la esperanza que permanece. Son colores cálidos y cercanos, que remiten a una fe sencilla y encarnada.
Más que una imagen conmemorativa, este logo quiere ser una invitación a caminar juntos, a mantener viva la memoria y a dejarnos interpelar por el testimonio de los beatos mártires riojanos. Una invitación a renovar, como Iglesia y como pueblo, la alegría pascual que brota del Evangelio vivido hasta las últimas consecuencias.











