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La Iglesia riojana celebró su Asamblea Diocesana para discernir los caminos pastorales de 2026

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La comunidad de la Diócesis de La Rioja vivió el pasado sábado una nueva Asamblea Diocesana, un espacio de encuentro, oración y discernimiento comunitario en el que se pusieron a consideración las líneas pastorales que orientarán el camino de la Iglesia riojana durante el 2026.

El encuentro se realizó en el Paseo Cultural Pedro Ignacio de Castro Barros y reunió a referentes de comunidades parroquiales, sacerdotes, religiosas, diáconos y miembros de distintos movimientos eclesiales, tanto juveniles como de diversos carismas. En el amplio espacio del Paseo Cultural, la Iglesia riojana se dio cita para discernir a la luz del Espíritu Santo los desafíos pastorales del presente.

Las líneas pastorales que orientan la vida diocesana fueron establecidas en 2021 por el obispo Dante Braida. Desde entonces, han marcado el rumbo de la acción evangelizadora de la Iglesia local. Cada asamblea diocesana permite actualizarlas, profundizarlas y revitalizarlas, renovando el compromiso de continuar este camino que busca llevar el Evangelio allí donde más se necesita el mensaje de salvación.

Una de las primeras preguntas planteadas a los participantes fue justamente si las líneas pastorales debían continuar. La respuesta que predominó fue clara: sí, continuar, aunque con nuevos ajustes, desafíos y propósitos que respondan a la realidad actual.

El discernimiento se realizó mediante la modalidad de “conversación en el Espíritu”, un método de escucha profunda y diálogo fraterno inspirado en la tradición ignaciana, que invita a compartir la vida y a buscar juntos la presencia de Dios en medio de la comunidad.

Los aportes recogidos durante la jornada comenzarán a analizarse desde esta semana para luego elaborar un documento final con las conclusiones de la asamblea, que orientará la acción pastoral en toda la diócesis.

Una asamblea marcada por la memoria de los mártires riojanos

Todo el encuentro estuvo profundamente marcado por el 50° aniversario del martirio de los beatos riojanos, cuyo testimonio continúa iluminando la vida de la Iglesia local. Durante la jornada se recordaron las experiencias pastorales y el compromiso evangélico de Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

Uno de los momentos centrales fue la presentación de distintos aspectos de su vida pastoral: su cercanía con el pueblo, su manera de vivir el Evangelio, sus vínculos con las comunidades y su compromiso con los más pobres.

También hubo un espacio artístico dedicado a los beatos, presentado por la pastoral artística, como expresión de una Iglesia que camina de manera sinodal, compartiendo sus dones y carismas.

La alegría de los mártires también se hizo presente

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la proyección de una animación realizada mediante inteligencia artificial, en la que se recreaba un encuentro entre los cuatro beatos mártires riojanos: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

En la animación se los veía juntos, sonrientes y llenos de alegría, reflejando el espíritu con el que vivieron su entrega al Evangelio. En una de las escenas más emotivas, los cuatro aparecían abrazados, compartiendo un gesto fraterno que evocaba la profunda comunión que marcó sus vidas.

El momento culminante mostraba a Wenceslao levantando su pala con una alegría inmensa, como signo de su vida sencilla y de su compromiso con el trabajo y con el pueblo.

La proyección conmovió profundamente a los presentes durante la asamblea. Muchos participantes se emocionaron al contemplar aquella escena que, de algún modo, dejaba entrever la alegría de los mártires, la misma con la que caminaron junto al pueblo riojano y vivieron su fe en tiempos difíciles.

Para muchos, esa imagen fue también un recordatorio de que el testimonio de estos pastores y laicos sigue vivo, animando a la Iglesia que peregrina en La Rioja a continuar su misión con esperanza, fraternidad y fidelidad al Evangelio.

Una Iglesia que se encuentra y comparte

Llegar al Paseo Cultural fue también un momento de alegría y fraternidad. Entre mates compartidos y abrazos, los participantes celebraron el reencuentro después de mucho tiempo.

Laicos, jóvenes, sacerdotes y religiosas compartieron conversaciones sobre la realidad social, la vida familiar, la comunicación y los desafíos pastorales. Fue especialmente emocionante ver a adolescentes y jóvenes participando activamente, como parte de una Iglesia que quiere ser cada vez más orante, fraterna y en salida misionera.

Como expresó un referente al encontrarse con otro participante: “¡Hace bastante que no te veía!”. Ese sencillo saludo reflejó el espíritu del encuentro: coincidir en la convocatoria del Señor para caminar juntos como Iglesia.

Un testimonio que sigue animando la misión

Durante la celebración eucarística que coronó la jornada, se recordó que la Iglesia está llamada a vivir con un espíritu misionero permanente. En la homilía se destacó que la Iglesia existe para evangelizar, siguiendo el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos en todos los pueblos.

También se subrayó la importancia de cultivar una vida de oración profunda, capaz de iluminar la realidad y escuchar la voz de Dios en el hermano.

Un cumpleaños celebrado en comunidad

Entre los momentos emotivos de la jornada se destacó el festejo por el cumpleaños del sacerdote Miguel La Civita, uno de los llamados “Changos”, grupo de sacerdotes formados junto al obispo Angelelli y profundamente identificados con su estilo pastoral.

Compartir su presencia y su testimonio fue vivido como un regalo de Dios para el pueblo riojano, memoria viva de una Iglesia comprometida con el Evangelio y con la vida del pueblo.

“Ponernos a la escucha del Espíritu”

El sacerdote Pablo Delgado explicó que la asamblea reunió a representantes de todas las parroquias, movimientos y comunidades de la diócesis para reflexionar sobre el futuro pastoral.

“Nos hemos reunido de toda la diócesis para ponernos a la escucha del Espíritu Santo y ver por qué caminos debemos responder a la invitación de Jesús de ir y hacer discípulos”, señaló.

El presbítero destacó que el encuentro fue precedido por meses de preparación y que durante la jornada los participantes trabajaron en grupos integrados por personas de distintas edades y realidades pastorales.

Entre los temas abordados se destacó la necesidad de fortalecer una Iglesia más participativa y sinodal, donde todos los bautizados puedan descubrir su lugar dentro de la comunidad.

Una jornada de fe, memoria y esperanza

La jornada comenzó a las 9 de la mañana y se extendió hasta las 18 horas, combinando momentos de trabajo, oración, arte, reflexión y encuentro fraterno.

Hubo tiempo para emocionarse al recordar a Angelelli y a los mártires riojanos, para cantar, bailar, reír, compartir historias y “ponerse al día” con hermanos de distintas comunidades.

Así, la Asamblea Diocesana se convirtió nuevamente en un signo de comunión para la Iglesia que peregrina en La Rioja, una Iglesia que busca caminar unida, escuchar al Espíritu y seguir anunciando con alegría el Evangelio.