La hermana Patricia María Hoshida asumió como Canciller de la Diócesis: “conservaré íntegro el depósito de la fe”

0
18

La Diócesis de La Rioja vivió, hace algunos días, una jornada sencilla pero significativa con la asunción de la hermana Patricia María Hoshida, de la Orden de Predicadores, como Canciller de la Diócesis de La Rioja, un servicio silencioso pero esencial para la vida cotidiana de la Iglesia.

La misión del canciller, según el derecho canónico, consiste en custodiar la memoria escrita de la Iglesia particular: cuidar que los documentos se redacten, se conserven y se resguarden, acompañando así el camino pastoral de la diócesis. Un trabajo que muchas veces no se ve, pero que sostiene la vida institucional y pastoral.

Durante el momento de su asunción, que estuvo acompañada por el obispo de La Rioja, Dante Braida; el vicario del Obispado, sacerdote Mauricio Giménez y el Notario de la Comisión Judicial del Obispado, sacerdote Pablo Delgado, la hermana Patricia pronunció la promesa propia del oficio. Sus palabras, leídas con serenidad, reflejaron el espíritu con el que recibe este servicio: no como un honor personal, sino como una responsabilidad vivida en fe y comunión.

Prometo mantenerme siempre en comunión con la Iglesia Católica, tanto en lo que exprese de palabra como en mi manera de obrar y de orar”, expresó al comenzar.

En esa misma línea de humildad y entrega, afirmó:
Cumpliré con gran diligencia y fidelidad las obligaciones a las que estoy comprometida con la Iglesia, tanto universal como particular, en la que he sido llamada a ejercer mi servicio, según lo establecido por el derecho”.

Sus palabras dejaron entrever la conciencia de la responsabilidad que asume y, al mismo tiempo, la sencillez con la que desea vivirla.
En el cumplimiento de mi cargo, que en nombre de la Iglesia me ha sido encomendado, conservaré íntegro el depósito de la fe y lo transmitiré y explicaré fielmente, evitando cualquier doctrina que sea contraria”, continuó en su lectura.

La promesa incluyó también el compromiso de caminar en comunión, una dimensión que atraviesa toda la vida de la Iglesia:
Con obediencia cristiana, acataré lo que enseñen los sagrados pastores… y ayudaré fielmente a los obispos diocesanos para que la acción apostólica que he de ejercer se realice siempre en comunión con ellos”.

La asunción se vivió en un clima de recogimiento, propio de los momentos en que la Iglesia confía un nuevo servicio. Así, la Iglesia riojana continúa su camino, en tiempo especial porque se conmemora los 50 años del martirio de los beatos riojanos: monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, el laico Wenceslao Pedernera.

La Iglesia riojana acompaña a la hermana Patricia en este nuevo paso con la oración y la confianza en Dios, sabiendo que todo servicio, vivido con fe y sencillez, da fruto en el tiempo.