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Benja Suares, un ejemplo de entusiasmo y perseverancia

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En el Día del Síndrome de Down, compartimos la historia de Benjamín Suares

En el marco del Día del Síndrome de Down, nos acercamos a la vida de un joven, Benjamín Suares, de 27 años, quien, junto a sus padres, Eva y Rubén, nos abre su corazón y las puertas de su casa para compartir su historia.

Benjamín es el tercer hijo de cuatro hermanos y ya es un tío muy amoroso, actualmente se prepara para participar en una competencia mundial de atletismo que se realizará en Bulgaria durante el mes de junio. Con alegría y orgullo, nos cuenta que entrena diariamente en el Polideportivo Menem y en el Centro 5, acompañado por su profesora Rosa Cayo, quien lo acompañará en este importante viaje. Será su primera vez viajando en avión, y la emoción y el entusiasmo son parte de este nuevo desafío.

Su actividad en la Iglesia

Benja nos cuenta que le gusta ser monaguillo desde chico, en la Parroquia Encarnación del Señor de la ciudad capital. Le gusta ayudar al Padre. Y, para no quedar mal —dice entre risas—, agrega que los quiere a todos: al P. Nelson, al P. Fredy y a Jorge Pérez, con quien empezó.

También se lo puede ver participando en las representaciones de los pesebres vivientes o en el vía crucis de su parroquia, actividad que realiza con gran alegría.

¿En qué les cambió la vida como familia la llegada de Benja?
Eva: Nos cambió en mucho. Cuando uno espera un hijo, no imagina que pueda tener alguna discapacidad. En el caso de Benja, durante el embarazo sabíamos que había una discapacidad, pero no que era síndrome de Down. Después tuvimos que reacomodarnos con sus terapias y con la dinámica familiar. Sus hermanos mayores, Federico y Tatiana, ayudaron desde pequeños; todos colaborábamos en familia.

Benja comenzó su rehabilitación a los 13 días de vida. Fue toda una reorganización. Llevó tiempo. Uno ama la vida y la defiende, pero hay cosas para las que no estábamos preparados. Hubo momentos de llorar, de preguntarnos por qué y de aprender a transitar el camino.

¿Qué les enseña Benja día a día?
Nos enseña, sobre todo, a vivir con entusiasmo. Pasó por distintos niveles de escolarización y, cuando terminó el secundario, pensamos que ahí terminaba su recorrido, pero él dijo que quería seguir estudiando en la universidad, hacer la Licenciatura en Música en la especialidad de guitarra. Hablamos con la directora de la carrera porque queremos que Benja tenga la posibilidad de sentirse realizado, que llegue hasta donde pueda y que el límite lo ponga él, no nosotros ni la sociedad. Actualmente está cursando, lleva una adecuación curricular en el plan de estudios, tiene aprobados 9 finales de diferentes años de 1ro a 4to. Cursa entre dos a tres materias por cuatrimestre.

A todo lo que emprende le pone empeño. Puede estar cansado, con sueño, pero si tiene que entrenar a las 8, pone su alarma, se levanta, se prepara y va. Nos enseña que se puede intentar todo lo que uno se proponga, hasta donde se pueda.

¿Qué mensaje le darían a otros papás que tienen un hijo con síndrome de Down?

Eva: Es un gran desafío. Dios tiene planes perfectos, y no hay que preguntarse por qué, porque el tiempo y la vida te lo van mostrando. No hay que tener miedo; hay que afrontar las cosas cuando es voluntad de Dios, hacer vida el Padre Nuestro: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Yo me lo repetí muchísimas veces.

Es difícil, la sociedad a veces duele; hay días en que uno quisiera guardarlo en una cajita de cristal para que nadie le haga daño. Hay incertidumbres, pero hay que intentar. Si la escuela dice que no, nosotros tenemos que decir que sí, que se puede, que nos den una oportunidad, un lugar.

El síndrome de Down, como toda discapacidad, es algo inesperado, que desconcierta. Pero estos chicos tienen la capacidad de lograr lo que se propongan, a su tiempo, un tiempo que requiere paciencia y perseverancia. No hay que desanimarse: son ellos quienes nos dan ánimo, energía y ganas.

¿Cómo empezó a practicar atletismo?
Eva: Benjamín participó durante muchos años en natación adaptada, donde obtuvo muy buenos resultados a nivel nacional, con varias medallas. Un día, su profesora le propuso probar atletismo. Al principio hacía ambas disciplinas, hasta que decidió dedicarse al atletismo.

Comenzó a destacarse en torneos interprovinciales y nacionales, obteniendo primeros y segundos puestos. Hace dos años, la Federación de Atletismo Adaptado comenzó a seguir su desempeño. El año pasado quedó seleccionado, y este año participará en la competencia en Bulgaria.

De Argentina viajarán ocho atletas y cuatro profesores, entre ellos su entrenadora, Rosa Cayo. Benjamín competirá en atletismo, siendo el único representante de La Rioja en esta disciplina.

 

¿Cómo se están preparando para el viaje?
Rubén: Principalmente con mucho entrenamiento, mañana y tarde junto a su profesora. También estamos difundiendo para recibir colaboración de la comunidad y poder concretar el viaje. Benja es el único riojano seleccionado dentro de la delegación argentina.

Su papá nos invita colaborar con nuestro granito de arena, quien desee colaborar con Benja, pueden hacerlo a través del alias: benjaatletismo.lr, a nombre de Suares José Enrique Benjamín (Banco Nación). Desde ya está muy agradecido.

Un testimonio que inspira

La vida de Benjamín es un testimonio de entusiasmo, constancia y esperanza. En cada paso que da —en su fe, en el estudio y en el deporte— nos recuerda que los límites muchas veces están en la mirada de los demás y que, con alegría y perseverancia, es posible superarlos. Su ejemplo nos invita a animarnos, a confiar y a vivir cada día con un corazón dispuesto, sabiendo que siempre hay un camino por recorrer.